El montador de cine es de esas figuras que casi nadie ve, pero que lo son casi todo en el resultado final de una película. Coge todo el material rodado y construye la historia de verdad con él, por eso hay quien dice que el montador reescribe el guion. Antes de hablar de sueldos, vamos a ver bien en qué consiste su trabajo.
Qué hace un montador de cine
En un rodaje se graba muchísimo más de lo que luego vemos en pantalla, y casi nunca en orden: se repiten tomas, se rueda fuera de secuencia, hay planos que ni siquiera se sabe si se van a usar. El trabajo del montador consiste en coger todo ese material y darle forma: elegirlo, ordenarlo, unirlo. Pero no es un trabajo mecánico, ni mucho menos. Es un proceso creativo, con mucho ensayo y error, en el que también entran la banda sonora y los efectos visuales para terminar de contar la historia. Así que además de buen ojo, hace falta manejar bastantes herramientas distintas.
Es el montador quien marca el ritmo de la película y quien le da riqueza a la narración. Y de vez en cuando, hasta se convierte en el protagonista silencioso de un momento histórico del cine. Un ejemplo precioso es La soga, de Hitchcock (1948): la película parece un único plano secuencia de principio a fin, y el truco estaba en el montaje. En esa época los rollos de película solo duraban 10 minutos, así que rodaron en bloques de 10 minutos que terminaban en fundidos a negro (por ejemplo, sobre la chaqueta de un personaje) para poder enlazar con el siguiente bloque sin que se notara el corte. Una idea brillante para su momento.
Cómo trabaja el montador con el resto del equipo
El montador trabaja codo con codo con el director, que es quien coordina todo el proceso. Ten en cuenta que el montador no está en el rodaje, así que esa comunicación con el director es clave para que los dos tengan claro hacia dónde va la película. De hecho, muchos directores y montadores llevan trabajando juntos película tras película durante años, porque encontrar a alguien con quien te entiendes bien en la sala de montaje es casi tan valioso como encontrar un buen guionista.
Esa relación no empieza cuando termina el rodaje: idealmente arranca mucho antes, desde el propio guion. Por eso conviene que desde el guion ya se piense en el montaje: por ejemplo, que el director grabe algún plano extra que sirva de comodín por si luego hace falta resolver algo en la sala de edición. Un buen director de fotografía y un buen director también suelen tener en mente cómo se va a montar cada escena mientras están rodando, aunque sea de forma intuitiva.
Relación del montador con el resto del equipo
Pero el montador no trabaja solo con el director. También coordina con el equipo de sonido, para integrar diálogos, ambientes y música de forma que encajen con el ritmo que se le está dando a cada secuencia, y con el equipo de efectos visuales, sobre todo en producciones donde hay planos que necesitan postproducción antes de quedar cerrados del todo. En proyectos más grandes, además, suele haber un ayudante de montaje que organiza el material, sincroniza el sonido y prepara todo para que el montador principal pueda centrarse en la parte creativa.
Y aunque parezca un trabajo solitario (de hecho, muchos montadores pasan semanas encerrados en la sala de edición), el resultado final siempre pasa por varias rondas de revisión con el director, y a veces también con productores o guionistas, hasta llegar al montaje definitivo. Esa ida y vuelta constante es la que va afinando la película hasta encontrar su forma final.
Cuánto cobra un montador de cine
Más allá de lo técnico (conocer bien el lenguaje audiovisual y manejar con soltura las herramientas de edición y postproducción), lo que de verdad marca la diferencia entre un montador y otro son cosas como la creatividad, saber trabajar en equipo, la concentración, la precisión… y sobre todo, tener interés por el cine y por el montaje en particular.
Hablar de un sueldo único es complicado en un oficio tan variable, pero por suerte no hace falta improvisar: la Asociación de Montadores Audiovisuales de España (AMAE) hace encuestas salariales entre sus propios profesionales, y son la referencia más honesta que existe sobre este oficio en España. Con los últimos datos disponibles (encuesta de 2021, con cerca de 400 respuestas), en el mundo del cine el panorama queda más o menos así:
- Largometrajes de ficción: la horquilla más repetida entre montadores es de 4.000€ a 4.500€ brutos al mes, aunque hay casos que se mueven en franjas bastante más altas.
- Ayudantes de montaje: suelen moverse entre 2.500€ y 3.500€ brutos al mes.
- Cortometrajes, que muchas veces se cobran por pieza en lugar de por mes: lo más habitual es menos de 500€ por el proyecto completo.
Eso sí, conviene coger estos números con perspectiva: son datos que aporta el propio sector de forma voluntaria, no una tabla salarial oficial, así que sirven más para hacerte una idea realista de en qué baremos se mueve la profesión que como una cifra cerrada.
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¿Y si trabajas fuera del cine puro?
Muchos montadores no viven solo del cine: se mueven entre distintos tipos de proyecto según lo que va surgiendo. Y ahí el sueldo cambia bastante según el terreno:
- Series para plataformas de streaming: es de los sectores mejor pagados, con una horquilla habitual de 2.000€ a 2.500€ al mes, y algo más si es una serie documental.
- Televisión: en programas de entretenimiento la horquilla más común va de 1.500€ a 3.000€ al mes, aunque varía mucho según el tipo de programa.
- Publicidad: aquí el sueldo mensual suele rondar los 1.500-1.999€, aunque muchos montadores de publi cobran por spot o por jornada en vez de por mes; en ese caso lo habitual son 300-500€ al día.
- Vídeo corporativo e institucional: la horquilla más repetida es de 1.000€ a 1.500€ al mes.
- Internet y branded content: suele pagarse algo mejor, entre 2.000€ y 3.000€ al mes.
Si sumamos todos los sectores del montaje audiovisual, la media mensual bruta ronda los 2.000-2.500€, con una horquilla amplia que va de los 1.000€ a los 3.000€. Y por jornada, lo normal es moverse entre 100€ y 300€ al día, según el tipo de proyecto y si trabajas contratado o por tu cuenta.
Otros factores que influyen en tu sueldo
Como en cualquier oficio creativo, tu sueldo final también va a depender de:
- Tu formación: es un oficio técnico, así que hay que aprender bien las herramientas para que el resultado se note.
- Tu experiencia: cuantos más proyectos llevas a tus espaldas, mejor conoces los trucos del oficio y más fácil te resulta encontrar tu propio estilo. Aquí no hay atajos: es cuestión de horas de sala de montaje.
- Tu reconocimiento: premios, buena fama entre directores y productoras, que se hable bien de tu trabajo… todo eso va empujando el caché hacia arriba con el tiempo.
- Dónde te muevas: Madrid y Barcelona concentran buena parte de la producción de cine en España, aunque cada vez hay más actividad repartida por otras ciudades.
Qué necesitas estudiar para ser montador de cine
No hay un único camino, pero sí hay una base que casi todos los montadores acaban dominando tarde o temprano. Un Grado en Comunicación Audiovisual o un ciclo de FP en Producción de Audiovisuales te da los fundamentos del lenguaje cinematográfico, aunque donde de verdad se aprende el oficio es en cursos especializados de montaje y postproducción, con muchas horas de práctica real delante del programa de edición.
Al final, en este trabajo pesa mucho el ojo entrenado: la teoría te da la base, pero es haciendo proyectos, uno detrás de otro, como se afina de verdad el criterio. Por eso muchos montadores combinan una formación específica con ir montando lo que pueden desde el primer momento, aunque sea para amigos o proyectos pequeños.
Las herramientas que no pueden faltar
Todo montador que se precie tiene que manejarse bien con el software de edición. Los más habituales en la industria son:
- Adobe Premiere Pro: el más extendido, sobre todo en publicidad, contenido digital y muchas producciones de tele.
- Avid Media Composer: el estándar histórico en cine y grandes producciones, muy usado en salas de montaje profesionales.
- DaVinci Resolve: cada vez más presente, sobre todo por su potencia en corrección de color además de montaje.
- Herramientas de sonido y VFX: aunque no sean el corazón del trabajo, saber moverte mínimamente en programas de sonido y efectos visuales te hace mucho más completo como profesional.
Preguntas frecuentes
¿Es el montaje de cine un oficio con futuro?
Sí, y bastante. Cada vez hay más plataformas de streaming, más series, más contenido para internet… y todo eso necesita montadores. De hecho el sector de streaming es uno de los mejor pagados ahora mismo, así que la demanda no para de crecer.
¿Se puede trabajar como montador siendo autónomo?
Sí, de hecho es lo más habitual. Muchos montadores van encadenando proyectos como freelance, combinando cine, series, publicidad o corporativo según lo que va saliendo. Eso sí, toca gestionarte tú la facturación y aceptar que los ingresos varían bastante de un mes a otro.
¿Cuánto tardas en formarte como montador?
Depende del camino que elijas: un grado universitario son 4 años, un curso especializado de montaje y postproducción puede completarse en unos meses. Pero ojo, formarte es solo el primer paso: el verdadero aprendizaje viene después, montando proyecto tras proyecto.
¿Hace falta ser muy técnico para dedicarte al montaje?
Ayuda, pero no es lo más importante. Lo que de verdad marca la diferencia es el criterio narrativo: saber cuándo cortar, qué ritmo darle a una escena, cómo contar la historia con lo que tienes. La parte técnica se aprende; el ojo para el montaje se entrena con la práctica.
El montaje audiovisual es un mundo que engancha de verdad. Al final eres tú quien le pone la guinda a todo un proceso creativo lleno de matices, y eso tiene un valor que va más allá de cualquier cifra.
Aprende a montar como los grandes
Si después de leer todo esto sientes que el montaje es lo tuyo, el mejor primer paso es formarte de verdad. El Curso de Edición y Postproducción de Vídeo de Treintaycinco mm te enseña a manejar las herramientas del oficio y, sobre todo, a desarrollar ese ojo narrativo que marca la diferencia entre cortar imágenes y contar una historia.
Y si quieres entrenar la mirada antes incluso de sentarte delante de un programa de edición, echa un vistazo a nuestro Top películas para entender el montaje cinematográfico. Repasamos 20 películas (de Ciudadano Kane a Oppenheimer) que te enseñan, con ejemplos muy concretos, cómo el montaje puede cambiar por completo el ritmo, la emoción y hasta el significado de una escena. Ver cine con ojo de montador es, probablemente, el mejor entrenamiento gratuito que existe para este oficio.



