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Historia del diseño gráfico

¿Te atrae el diseño gráfico y todo lo relacionado con esta artística profesión? Si es así, es probable que te interese saber cómo se origina y cómo ha evolucionado a lo largo de los años.

Continúa con nosotros y adéntrate en la apasionante historia del diseño gráfico. ¡Comenzamos!

Raíces del diseño gráfico: de las pinturas rupestres a la imprenta de Gutenberg

Desde tiempos remotos, el ser humano siempre ha tenido la necesidad de relacionarse y comunicarse con otros miembros de su especie. Las interacciones sociales comenzaron antes de que los primeros homínidos tuviesen la capacidad de utilizar el lenguaje verbal o escrito, siendo las primeras pinturas rupestres, hace más de 45.000 años, el punto de partida de una aventura imparable en las diferentes manifestaciones artísticas.

Las primeras pinturas representaban escenas de caza y se hacían con el fin de trasmitir historias, favorecer la caza o incluso con fines religiosos.

Los diseños elaborados sobre las paredes de las rocas nos han permitido conocer el modo de vida de nuestros ancestros y demuestran el interés del ser humano por representar gráficamente sus actividades cotidianas.

No obstante, el diseño gráfico es una profesión relativamente reciente y no existe una fecha concreta de sus inicios. Algunos opinan que comienza con los jeroglíficos del Antiguo Egipto o los manuscritos de la Antigua China. Otros, con los textos religiosos, adornados con imágenes y decoraciones, de la Edad Media. Pero ninguno de estos ejemplos incluye el flujo de trabajo o el modelo de producción industrial del diseño gráfico o tienen como objetivo resolver un problema, cubrir necesidades simbólicas, de identidad o productivas.

Por otro lado, existen otras voces que opinan que la aparición de la imprenta de Johannes Gutenberg, diseñada en el año 1440, supuso el pistoletazo de salida de la revolución industrial y, por lo tanto, consideran al orfebre e inventor alemán el padre del diseño gráfico.

El invento de Gutenberg posibilitaría la creación del primer libro impreso, una Biblia de 42 líneas que daría origen, pero mucho más tarde, al diseño gráfico.

Es posible que las raíces del diseño gráfico se encuentren en las primeras pinturas rupestres. Sin embargo, hasta la aparición de la imprenta de Gutenberg, no fue posible aplicar el modelo de producción industrial, vital en el diseño gráfico.

 

Evolución del diseño gráfico: los primeros carteles y panfletos

A partir de la imprenta de Gutenberg y a medida que la impresión fue evolucionando gracias a La Revolución Industrial (1760 – 1840) los compositores o tipógrafos (antecedentes de la figura del diseñador gráfico) fueron perfeccionando las técnicas que rodeaban a la industria del libro.

Durante este periodo, la comunicación visual se limita a carteles y panfletos que se utilizan para comunicar nuevas leyes, impuestos u otros datos relevantes para el pueblo. El diseño de estos primeros productos gráficos son fruto del trabajo de dos profesionales; el dibujante y el impresor. Aunque uno estaba formado como artista y el segundo como artesano, su colaboración permitió la distribución en masa de mensajes visuales y una forma de comunicación rápida y efectiva.

Tanto los carteles como los panfletos fueron evolucionando hasta convertirse en elementos indispensables para anunciar una ópera, una obra de teatro, un festival de música o cualquier otro evento de interés. 

A partir del siglo XV, se comienzan a usar diferentes tipografías, formatos, e ilustraciones para publicitar eventos y espectáculos con la ayuda de carteles y panfletos.

Durante esta época, la tipografía y los elementos gráficos eran incluidos de forma industrial en los libros, libros que de repente eran más baratos de producir y comercializar. A pesar de este gran avance, la publicidad moderna no surge hasta finales del siglo XVIII, cuando en Gran Bretaña se comienza a diferenciar las Artes aplicadas de las Bellas artes.

 

Del Modernismo a las primeras vanguardias

Las primeras manifestaciones artísticas relacionadas con la comunicación visual surgen en el siglo XIX. El movimiento Arts and crafts (Arte y oficios), creado por William Morris (arquitecto, diseñador y maestro textil) reniega de las formas de producción industrial y en masa, apostando por la producción artesanal y la creación de obras artísticas de gran calidad. De repente, en toda Europa se comienzan a crear obras y objetos artísticos de gran belleza en todas las disciplinas (arquitectura, mobiliario, artesanía, bellas artes…), surgiendo así el Modernismo.

Morris influye notablemente en el Modernismo o el Art Nouveau y demuestra que existe un mercado para los trabajos de diseño gráfico. Su pasión por el diseño, la tipografía y la ilustración, lo lleva a crear su propia imprenta (la imprenta Kelmscott Press) con la que publica cincuenta y tres libros en sesenta y seis volúmenes entre 1891 y 1898. Los libros de Morris, en los que recrea estilos históricos, especialmente medievales, son elogiados por sus variados diseños y su uso del color.

Willian Morris y el movimiento Arts and crafts, establece la separación del diseño respecto a la producción industrial y las bellas artes.

El Modernismo o Art Nouveau intenta fusionar arte y vida y utiliza elementos de la naturaleza para dar movimiento a sus obras, obras en las que el componente orgánico tiene un destacado protagonismo. Este movimiento influye en todos los ámbitos artísticos y cambia la forma y el concepto del arte. Por ejemplo, un arquitecto no solo diseña un edificio, también su mobiliario y su decoración. Surgen así los primeros objetos decorativos con la firma de su creador.

Una figura muy reconocida en España, dentro del movimiento modernista, es Antoni Gaudí, un arquitecto que diseña hasta el más mínimo detalle de sus creaciones, integrando cerámica, vidriería, forja de hierro, carpintería, etc.

Además de Antoni Gaudi, en el Modernismo o Art Decó destacan figuras como Alfons Mucha, un pintor y artista decorativo checo o Charles Renni Mackintosh, un arquitecto y diseñador nacido en Escocia.

Tras el interés por la belleza y la ornamentación en el diseño del periodo del modernismo, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX surgirían las primeras vanguardias y con ellas movimientos artísticos como el dadá, el cubismo o el futurismo.

 

Primera Guerra Mundial y Escuela Bauhaus 

Con el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el diseño gráfico adquiere un nuevo significado y comienza a utilizarse como medio propagandístico. De nuevo los panfletos y la cartelería son utilizados para recaudar dinero, fomentar el espíritu patriótico o provocar odio hacia el enemigo. 

El diseño gráfico comienza a ser útil, no solo como medio propagandístico o publicitario, también como un elemento capaz de influir en el estado de ánimo y las conductas de la población.

La necesidad de realizar campañas propagandísticas que llegasen a la mayoría de la población propició el desarrollo de la impresión offset, una técnica que permitía grandes tiradas en muy poco tiempo.

Justo en esa época, concretamente en la década de 1920, comienza a oficializarse el concepto de “Diseño gráfico” como un elemento vital a la hora de comunicar a través de imágenes un concepto o una idea.

Detrás del nacimiento del diseño gráfico como elemento de comunicación visual se encuentra la escuela Bauhaus, una reconocida escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania). La Bauhaus sentó las bases normativas y patrones que rigen actualmente el diseño industrial y gráfico.

Algunas de las figuras más importantes de la Bauhaus son; Jan Tschichold, padre de la tipografía moderna, Herbert Bayer, fotógrafo y publicista, László Moholy-Nagy, reconocido pintor húngaro y El Lisitski, un diseñador y arquitecto ruso. Entre sus profesores también podemos encontrar grandes artistas de la época, como Kandinsky o Paul Klee.

Defensores de las posibilidades de las maquinas frente a la paleta del pintor y apoyados en un estilo de diseño geométrico y abstracto, los miembros de la Bauhaus explotaron las posibilidades de la tipografía y su hibridación con la imagen o las relaciones ópticas y asociativas de las formas y los colores. También experimentaron con el espacio, los materiales y la composición, siempre con la intención de encontrar el equilibrio perfecto entre la estética y la funcionalidad.

La Bauhaus también supo entender que el diseño gráfico debía tener características de claridad, concisión y precisión.

 

Constructivismo ruso y Art Decó

En paralelo a la Bauhaus y durante el periodo de entre guerras, en el resto de Europa los movimientos de las primeras vanguardias se oponen a las artes decorativas y populares. Bajo un nuevo interés por la geometría, el Art Nouveau evoluciona hacia el Art Decó y todos los movimientos artísticos sufren una fuerte y trasgresora revisión.

Algunos de los diseños más interesantes de la época provienen de los artistas rusos y la propaganda soviética. Inspirados por el Art Decó y el constructivismo (movimiento que trata de acercar el arte al pueblo) los diseñadores rusos desarrollan un estilo único y directo basado en la experimentación geométrica, la simplicidad y las líneas puras. Los diseños también destacan por el uso de tonos sombríos, diseños irregulares y una paleta de colores mínima, reflejando el triste momento por el que pasa el mundo.

 La mayoría de la población de la época es analfabeta y los artistas optan por utilizar imágenes y bloques sólidos de color.

Durante el periodo de entreguerras, desde el final de la Primera Guerra Mundial (el 11 de noviembre de 1918) hasta el inicio de la segunda Guerra Mundial (el 1 de septiembre de 1939) se extiende el constructivismo y el Art Deco, en el que predominan las formas geométricas y los colores llamativos.

 

El diseño gráfico como nueva profesión

La escuela Bauhaus y las nuevas vanguardias influyen en disciplinas como la arquitectura, el interiorismo, la moda y el diseño en su sentido más amplio. Además, sienta las bases del diseño gráfico actual, el cual, con el paso del tiempo, adquiere una importancia vital en la comunicación de las empresas con el público.

Entre 1925 y 1939 el Art Decó, el Modernismo, el Constructivismo ruso o el Fauvismo aportan una nueva forma de ver el diseño, mucho más racional y funcional y en el que influyen las innovaciones tecnológicas de la época, como la aviación, la iluminación eléctrica o los rascacielos. Los diseños se basan en las formas geométricos y la simetría, empleando colores provenientes del fauvismo.

Cuando los nazis clausuran la Bauhaus en 1933, sus ideas y sus obras ya son conocidas en todo el mundo y muchos de sus miembros no tienen más remedio que emigrar a Estados Unidos, donde, afortunadamente, continúan desarrollando sus ideas, contribuyendo así a la aparición del diseño moderno y futurista.

Los diseñadores e ilustradores de la década de 1930 reflejan en sus diseños el poder de la tecnología, la velocidad y la industria en una sociedad inestable y cambiante.

El uso de la forma visual como elemento de comunicación, con trazos simples y rectilíneos, se extiende en la sociedad industrializada de principios del siglo XX.  Además, el menor coste de los diseños industriales propicia las condiciones idóneas para la aparición de estudios enfocados al diseño visual y, por lo tanto, también a una nueva profesión, la del diseñador gráfico.

Algunos de las figuras más destacadas de la época son; Cassandre, Charles Loupot, Jean Carlu o Paul Colin, todos ellos cartelistas y grandes maestros de la comunicación visual.

Adolphe Jean-Marie Mouron, más conocido como A.M. Cassandre fue un cartelista y diseñador gráfico muy adelantado a su época, contribuyendo a la revolución del estilo de la comunicación visual de principios del siglo XX.

A principios del siglo XX, los futuros profesionales del diseño se forman en centros como la Escuela ULM en Alemania, que cuenta con un Departamento de Comunicación Visual que tiene como objetivo resolver problemas de diseño en el área de la comunicación de masas. Al otro lado del charco, la Nueva Bauhaus, creada en 1937 en Chicago o el Institute of Desing, ambas fundadas por emigrantes de la Bauhaus original, influyen notablemente en los estudios relacionados con el diseño en toda América.

Las imágenes corporativas creadas por el Grupo de Desarrollo 5 de la HfG de Ulm para la empresa alemana Braun, dedicada a la fabricación de equipamiento médico y productos farmacéuticos o la compañía aérea Lufthansa fueron decisivas para la nueva identidad profesional, el diseñador gráfico.

Por otro lado, cabe destacar la aportación de Jan Tschichold con su libro “La nueva tipografía”, donde da a conocer los principios el diseño asimétrico. Además, los movimientos nacidos en Europa y que llegan a Estados Unidos renuevan la forma de entender el diseño.

Diseñadores como Herbert Matter, de origen suizo, el holandés Piet Zwart o el estadounidense Lester Beall combinan la fotografía, las formas geométricas, los colores estimulantes y una innovadora tipografía para realizar sus trabajos.

 

Estallido de la Segunda Guerra Mundial

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el diseño gráfico vuelve a alejarse de su faceta más comercial para ponerse al servicio de la propaganda y los mensajes motivacionales, surgiendo así el cartel bélico.

Desde los países integrantes de ambos bandos, especialmente Estados Unidos y Alemania, se utiliza el diseño gráfico para divulgar sus respectivas ideologías e influir en la población. 

Uno de los mejores ejemplos del diseño gráfico al servicio de la propaganda estadounidense durante la II Guerra Mundial es el cartel obra de J. Howard Miller, Rosie The Riveter (Rosie la remachadora). Durante esta época las mujeres abandonaron sus tradicionales puestos como amas de casa para sustituir a sus esposos (enviados al frente) en las fábricas. El cartel de Miller representa a una fornida mujer bajo el lema; “We can do it!” (podemos hacerlo). 

En el bando opuesto, Alemania, la propaganda nazi es dirigida por Paul Joseph Goebbels, un político alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. Un ejemplo del diseño gráfico alemán es el cartel; Der Seg wird unser sein!! (La victoria será nuestra) en el que aparece un soldado alemán con la mirada al frente, mientras ondean tras de sí las banderas nazis.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el mundo se paraliza y el diseño gráfico es utilizado como instrumento de propaganda política por ambos bandos.

Afortunadamente, tras el final de los oscuros años de la guerra, el diseño y la ilustración comienza a alejarse del propósito propagandístico y anuncia un periodo más optimista con diseños desenfadados e ingeniosos y una rica paleta de colores.

 

Evolución del diseño gráfico en la nueva sociedad de consumo

Tras los horrores de la guerra, tanto Europa como Estados Unidos vive un periodo de fuertes cambios sociales y crecimiento económico. Las industrias de fabricación y construcción de viviendas se expanden y la clase media, mas desahogada, tiene la posibilidad de adquirir nuevos productos de consumo.

En las décadas de 1940 y 1950, sobre todo en Estados Unidos, también se extiende la televisión en los hogares y el uso de la publicidad y el marketing. En la publicidad comercial americana predominan los colores alegres, la fotografía ilustrativa en tonos pastel o la estética del technicolor.

En este contexto, el diseño gráfico moderno tiene una clara influencia de dos nuevas corrientes, una nacida en Estados Unidos, llamada la Escuela de Nueva York y otra en Europa, concretamente en Suiza, denominada Estilo Internacional.

A mediados de los años 50, el diseño gráfico inspirado por el Estilo Internacional gira en torno a la simplicidad, el constructivismo y las ideas de la escuela Bauhaus. El buen diseño tiende a simplificar las ideas y los conceptos con el objetivo de comunicar una idea de forma clara y efectiva, dejando a un lado la expresión artística y personal.

Los fundamentos básicos del estilo Internacional son; la estructura basada en la retícula, la disposición asimétrica de los elementos, el uso de la tipografía sans serif (sin serifa) y el uso de la fotografía en blanco y negro.

En esta época diseñadores como Emil Ruder, Theo Ballmer, Max Bill, Joseph Müller-Brockmann, destacaron por su uso de la retícula, la tipografía sans serif y fórmulas matemáticas y geométricas en sus composiciones.

https://youtu.be/377g9Nw4ZS0

La idea del diseño simple, en el que predomina la composición estructurada y un fuerte componente teórico, se mantiene presente en Europa durante muchos años, prácticamente hasta los años 70. Mientras tanto, poco a poco, va ganando terreno una forma más intuitiva y radical del diseño gráfico, un estilo que tiene su epicentro en la ciudad de Nueva York.

 

Nueva York: centro del diseño gráfico

A mediados del siglo XX el epicentro del diseño gráfico se sitúa en Nueva York. Influenciada y favorecida por las corrientes provenientes de Europa en los años 40 y sus ideas innovadoras, en Estados Unidos surge un diseñó mucho más moderno y desenfadado.

The First Things First Manifesto (Manifiesto Primero es lo Primero) publicado en 1964 por Ken Garland, critica la idea del diseño en serie, a la vez que alienta a los nuevos creadores a crear una comunicación visual mucho más radical. Nace así la Escuela de Nueva York que apuesta por un diseño mucho más moderno, alejado de los conceptos europeos.

El diseño moderno valora la novedad y la original en la técnica o el concepto, buscando resolver los problemas de comunicación sin perder la visión personal de los creadores.

Con un estilo mucho más informal, la Escuela de Nueva York consigue inmediatez en la comunicación experimentando con el diseño, la impresión, la composición, la fotografía, la tipografía figurativa… buscando sorprender y crear un fuerte impacto visual en el espectador.

De esta escuela destacaron; Paul Rand, padre del diseño moderno americano y Saul Bass, conocido por su trabajo en la industria cinematográfica y en el diseño de identidades corporativas.

 

Años 60: contracultura y cambios sociales

Los años 60 y 70 destacan por el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética (La Guerra Fría), la guerra de Vietnam o la carrera espacial. Además, en esta convulsa época, mueren asesinados el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy (22 de noviembre de 1963) y el activista Martin Luther King (4 de abril de 1968).

Como contrapartida surge el movimiento Hippie que, abrazando la revolución sexual, el amor libre y la paz, inicia una corriente que se expande por todo el mundo y que trata de luchar contra las férreas normas sociales, manifestándose en contra de la guerra de Vietnam y luchando por los derechos civiles y el final de la segregación racial. También se inicia la segunda ola del feminismo.

En este contexto surge la psicodelia, un movimiento que se caracteriza por su espíritu de protesta y en el que el amor libre, el rock ‘n’ roll y las drogas alucinógenas influyen tanto en la música, como en el cine y el diseño gráfico.

Con una estética impactante y creativa, efectos de vibración óptica, distorsiones, formas inspiradas en el Art Nouveau y colores intensos y eléctricos, la psicodelia desafía todas las reglas del diseño e insta a la movilización de la sociedad.

Entre sus representantes destacan Victor Moscoso, creador de algunas de las imágenes más icónicas de la época, Heinz Edelmann, ilustrador y diseñador gráfico que dirigió la dirección artística del cuarteto de Liverpool, The Beatles o Milton Glaser, reconocido por ser el autor del cartel de Bob Dylan, que se convirtió en icono de la época o el logotipo, I love NY, que mejoraría e impulsaría el turismo de la ciudad de Nueva York.

Por otro lado, en Europa, al amparo de la cultura pop y los movimientos sociales, surge otra corriente que trata de expresar el descontento y el ansia de libertad, el Punk. Un movimiento que influye en la música, la moda, el arte y el diseño gráfico, al que aporta un lenguaje crudo, colores estridentes y composiciones basadas en el collage.

Destacan creadores como Jamie Reid, artista inglés ligado al movimiento Punk y colaborador habitual de la banda Sex Pistols.

 

Años 80 y 90: llega la era digital

A partir de los años 80 y sobre todo los 90, el uso de ordenadores personales y los nuevos programas informáticos gráficos permiten a los diseñadores gráficos experimentar con nuevas herramientas y efectos digitales. Esta nueva revolución en el diseño, permite que la profesión de diseñador gráfico se desarrolle y especialice. Además, la aparición de internet también trae consigo la globalización en la comunicación.

PageMaker de Aldus y PostScript de Apple son algunos de los hardware y software que aparecen en el mercado, así como el ratón, que facilita enormemente el proceso creativo. Además, la llegada de las primeras impresoras láser causa una verdadera revolución.

Por otro lado, la demanda de trabajos de diseño gráfico aumenta en esta época debido al crecimiento de la sociedad de consumo, la aparición del videoclip, los primeros diseños web o los títulos de crédito de películas y series.

Las herramientas digitales evolucionan rápidamente y cambian de la noche a la mañana. A mediados de los 80 aparecen las primeras versiones de programas como Dreamweaver, Illustrator, Photoshop e InDesign, entre muchos otros. Herramientas que, actualmente, siguen siendo indispensables para el diseño gráfico.

En los inicios de la era digital podemos destacar creadores como April Greiman, una de las primeras en incorporar el ordenador como herramienta de trabajo, Neville Brody, diseñador y tipógrafo inglés, David Carson, que marcó la era de la tipografía “grunge” o Paula Scher, una de las diseñadoras gráficas más influyentes del mundo desde hace más de cuatro décadas.

 

El diseño gráfico actual: parte de la vida cotidiana

En la actualidad el diseño gráfico sigue siendo indispensable para la comunicación visual, sobre todo a la hora de vincular las empresas y las marcas con sus potenciales clientes.

Hoy en día el diseño gráfico sigue jugando un papel fundamental en el marketing y la publicidad. Además, con la expansión de internet y las redes sociales, la imagen y sobre todo el video son fundamentales a la hora de visibilizar un producto o servicio y llegar al cliente final.

Además, los diseñadores gráficos ya no se limitan a los diseños en formato físico, junto con el diseño de logos, cartelería, folletos o catálogos, el diseño gráfico actual se encarga de todo lo referente al aspecto estético y visual de las marcas, siendo imprescindible para planificar una estrategia de marketing digital, vender sus productos a través del comercio electrónico, diseñar webs o aplicaciones y generar satisfacción en los usuarios diseñando interfaces atractivas y sencillas de manejar.

Debido a los múltiples sectores en los que un diseñador gráfico puede trabajar actualmente, podemos decir que se trata de un profesional imprescindible y uno de los más demandados en el mercado laboral.

Llegamos al final de nuestro post dedicado a la historia del diseño gráfico. Esperamos que hayas disfrutado. Obviamente, se nos han quedado en el tintero numerosas corrientes, movimientos y artistas, aunque hemos tratado de nombrar los que consideramos más importantes. 

Si te has quedado con ganas de más información, seguro que también te interesa conocer los mejores documentales de diseño gráfico.

 

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