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¿Qué es el found footage?

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¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si pudieras ver los acontecimientos más terroríficos de la historia a través de los ojos de las personas que los vivieron? ¿Y si esas imágenes estuvieran grabadas en vídeo casero y tuvieran un aspecto realista e inquietante?

Eso es lo que ofrece el found footage, un subgénero cinematográfico que se caracteriza por utilizar imágenes que, supuestamente, han sido grabadas de forma accidental o improvisada. Estas imágenes suelen ser de baja calidad y, a menudo, están distorsionadas o dañadas.

¿Quieres saber qué es exactamente el found footage? Pues continúa leyendo, en este artículo vamos a explorar en profundidad esta técnica narrativa, desde sus orígenes hasta sus últimas tendencias. También te daremos algunos consejos para que puedas crear tu propia película de found footage.

Además, si te atrae la industria audiovisual también te recomendamos la mejor formación.

¿Qué es el found footage?

El found footage es una técnica narrativa que consiste en presentar una película como si fuera un montaje de metraje encontrado, grabado por los propios protagonistas de los hechos narrados. Este subgénero se caracteriza por utilizar imágenes supuestamente reales, de aficionados, que transmiten una sensación de espontaneidad y realismo.

El found footage suele emplear cámaras temblorosas, angulaciones extrañas, sonido ambiente, iluminación naturalista y una estética descuidada, como si quien graba los acontecimientos no es un profesional del cine. Esto refuerza la ilusión de que estamos viendo imágenes capturadas en el momento, no una producción cinematográfica elaborada.

A menudo, se recurre a metraje de seguridad, grabaciones caseras, filmaciones pérdidas o material de archivo para reconstruir unos supuestos hechos reales. El subgénero se centra en el montaje para dotar de credibilidad a la historia, jugando con la suspensión de incredulidad del espectador.

Dentro del found footage hay subgéneros como el mockumentary, el falso documental que parodia los códigos del género documental, o las grabaciones de sucesos paranormales.

El found footage es especialmente popular en el cine de terror, ya que las imágenes, supuestamente reales, sumergen al espectador en la historia, aumentando la sensación de miedo y angustia. Películas como El proyecto de la bruja de Blair o la saga Paranormal Activity pusieron de moda este estilo. No obstante, este peculiar estilo narrativo también se ha utilizado en otros géneros como la ciencia ficción, el thriller e incluso la comedia.

El éxito de taquilla de Paranormal Activity en 2007 consolidó este formato, que ofrece grandes posibilidades creativas con pequeños presupuestos.

En definitiva, el found footage busca difuminar los límites entre realidad y ficción mediante imágenes toscas y supuestamente reales que sumergen al espectador en la trama. Un estilo que renueva el lenguaje cinematográfico con su sensación de frescura y realismo.

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Orígenes del found footage

Los orígenes del found footage se remontan a las primeras décadas del cine, cuando los directores experimentaban con metraje encontrado para dotar a sus películas de un mayor realismo. Ya en 1917, Robert Flaherty utilizó metraje supuestamente documental en su cinta Nanook of the North, aunque gran parte estaba dramatizada.

En los años 30 y 40, directores como Esther Shub y Bruce Conner realizaron los primeros montajes con material de archivo encontrado, sentando las bases del género. Pero no fue hasta los años 60 cuando comenzó a consolidarse, con cintas experimentales como Report (1967) un vanguardista cortometraje de Bruce Conner creado a partir de imágenes encontradas sobre el asesinato de John F. Kennedy.

Sin embargo, el precursor del found footage moderno fue El diario de David Holzman (1968), un falso documental que simulaba ser el diario en vídeo de un joven cineasta. Esta película influyó en directores posteriores por su sensación de realismo.

Ya en los 70, destacan títulos como The Texas Chainsaw Massacre (1974) y Snuff (1976), que incluían escenas grabadas por los propios personajes, aumentando la angustia y el realismo de la trama. Pero la consagración llegó en los 80 con Holocausto caníbal (1980), que simulaba haber encontrado y montado el metraje perdido de un equipo documental desaparecido en la selva amazónica. La película fue prohibida en numerosos países debido a sus imágenes de gore y violencia.

Fue en los 90 cuando el found footage explotó con éxitos como El proyecto de la bruja de Blair (1999) que lo popularizó definitivamente al simular ser el metraje encontrado de unos estudiantes perdidos en un bosque. Desde entonces, el género no ha dejado de crecer con títulos como Cloverfield (2008), [REC] (2007), La visita (2015), Troll Hunter (2010) o Host (2020).

En definitiva, el found footage ha evolucionado desde las primeras experimentaciones de los años 60 hasta convertirse en un popular género que difumina los límites entre ficción y realidad. Un estilo que sigue renovando continuamente el lenguaje cinematográfico.

La revolución del found footage con «El proyecto de la bruja de Blair»

No podíamos hablar sobre el found footage sin dedicarle un apartado especial al film El proyecto de la bruja de Blair (1999), dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, el verdadero punto de inflexión del subgénero.

Esta película supuso una auténtica revolución por su estilo pseudo-documental y su impactante campaña de marketing viral, logrando que muchos espectadores creyeran que las terroríficas escenas en el bosque eran reales.

Rodada con un presupuesto de apenas 60.000 dólares, El proyecto de la bruja de Blair recaudó casi 250 millones, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia en relación a su coste. Este hito abrió las puertas a un nuevo lenguaje cinematográfico, inspirando a toda una generación de jóvenes cineastas a rodar falsos documentales de escaso presupuesto, pero grandes dosis de realismo.

El éxito se basó en una premisa innovadora: tres jóvenes realizan un documental sobre la leyenda de una bruja en un bosque de Maryland, desapareciendo misteriosamente. El metraje encontrado muestra sus últimos días a través de las propias grabaciones con cámaras domésticas. Esta técnica sumerge al espectador en la historia, difuminando los límites entre realidad y ficción.

La promoción previa al estreno contribuyó a extender el mito de que se trataba de un documental real sobre hechos paranormales. La productora llegó a colocar anuncios buscando a los desaparecidos para aumentar la expectación. El boca a boca y un final abierto que dejaba dudas hicieron el resto.

El proyecto de la bruja de Blair demostró que, con una premisa atractiva, un guion inteligente y un despliegue de ingenio, se podía lograr un gran impacto sin necesidad de efectos especiales ni grandes estrellas. Abrió la veda para que jóvenes talentos pudieran acceder a la industria con ideas frescas y presupuestos ajustados. El found footage se convirtió así en una vía para la innovación y la libertad creativa.

Características del found footage

A continuación, compartimos contigo las principales características del found footage.

¡Toma nota!

Imágenes de baja calidad

Una de las señas de identidad del found footage es el uso de imágenes de aspecto amateur, grabadas con cámaras domésticas, teléfonos móviles, cámaras de vigilancia o cualquier dispositivo que un aficionado pueda tener a mano. Evita a propósito la estética profesional del cine convencional, optando por un look imperfecto, con grano, desenfoque y otros defectos técnicos. Esto refuerza la ilusión de realismo y transmite la sensación de estar viendo metraje real encontrado por casualidad.

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Perspectiva subjetiva

Otro recurso típico es adoptar el punto de vista de los personajes, es decir, hacer que la cámara sea uno más. Esto se consigue grabando la acción desde la perspectiva de quien sujeta la cámara, sumergiendo así al espectador en la historia y haciéndole sentir parte de ella. Al identificarnos con el personaje tras la cámara, la sensación de inmersión y angustia se multiplica.

Montaje fragmentado

Las escenas suelen estar grabadas de forma discontinua, con numerosos cortes bruscos, acercamientos nerviosos, trepidantes zooms y todo tipo de movimientos caóticos de cámara. Este montaje fragmentado e irregular busca imitar el caos de una situación que se sale de control, incrementando la sensación de peligro y transmitiendo al espectador la desorientación de los personajes.

Falta de contexto

Al tratarse de supuestas grabaciones encontradas, la narrativa no es lineal ni hay una historia preestablecida. El espectador va descubriendo poco a poco de qué va la trama, a medida que visualiza las impactantes imágenes. Esta falta de contexto inicial envuelve todo en un aura de misterio y obliga al público a reconstruir el rompecabezas.

Presencia de lo paranormal

Gran parte de las películas giran en torno a sucesos paranormales: fenómenos telepáticos, posesiones demoníacas, avistamientos de ovnis, apariciones de fantasmas… Se genera así una ambigüedad entre lo real y lo ficticio, jugando con el miedo ancestral del ser humano a lo desconocido. El espectador se debate entre la incredulidad ante lo imposible y el sobrecogimiento de contemplar imágenes supuestamente reales.

Final abierto

El found footage acostumbra a dejar los finales sin resolver, con cabos sueltos, preguntas sin respuesta y un destino incierto para los protagonistas. Esto deja una inquietante sensación que permanece en la mente del espectador mucho después de que acabe la película. Se busca así emular la falta de conclusión propia de unas grabaciones reales encontradas por casualidad.

El found footage busca sumergir al espectador en una experiencia cruda y realista a través de imágenes imperfectas, narrativa fragmentada y la evocación de nuestros miedos más primarios ante lo desconocido. Todo un reto para los amantes del cine que buscan emociones fuertes.

Ventajas del found footage

El found footage ofrece varias ventajas que lo convierten en un recurso creativo muy interesante para los cineastas:

Presupuestos reducidos

Al no requerir actores conocidos, decorados o efectos especiales, el found footage permite abordar proyectos con presupuestos muy ajustados. Esto posibilita que directores independientes puedan llevar a cabo sus ideas sin grandes medios.

Mayor sensación de realismo e inmersión

Al adoptar la estética de imágenes amateur, el found footage consigue una textura cruda y realista que sumerge al espectador en la historia. La identificación con los personajes es mayor al compartir su punto de vista subjetivo.

Juego con la suspensión de incredulidad

Presentar hechos ficticios con el lenguaje pseudo-documental del found footage obliga al espectador a cuestionar los límites entre realidad y ficción. Esta ambigüedad crea una experiencia más activa e inquietante.

Libertad creativa

La improvisación y las limitaciones técnicas obligan a los cineastas a exprimir su ingenio. De esta escasez de medios surge un lenguaje fresco y original.

Cercanía con el público

La estética amateur se asocia a lo personal y auténtico. Esto crea una conexión especial con el público, que se siente partícipe de la historia al identificarse con los personajes.

Inmersión en la trama

Al eliminar artificios del lenguaje cinematográfico tradicional, el espectador se ve inmerso en la trama sin filtros, lo que incrementa la tensión.

Versatilidad temática

El found footage permite abordar todo tipo de temas, desde el terror al drama, pasando por la ciencia ficción o el mockumentary.

Viralidad en internet

Por su cercanía con el lenguaje de las redes sociales, el found footage tiene gran potencial para volverse viral en plataformas online.

El found footage es un recurso que potencia la creatividad al obligar a centrarse en la narrativa, no en sofisticados artificios técnicos. Un estilo que, bien ejecutado, genera un fuerte impacto en el espectador.

Cómo rodar tu propio found footage

Como ves el found footage tiene numerosas ventajas tanto creativas como técnicas. Si estás pensando en rodar tu propia película con este peculiar estilo narrativo, aquí tienes algunos consejos útiles:

Utiliza cámaras domésticas o de aficionados

El aspecto amateur y realista de las imágenes es fundamental para el found footage. Olvídate de cámaras profesionales y usa tu teléfono móvil, una videocámara casera o una cámara deportiva. Cuanto más imperfectas sean las imágenes, mejor.

Graba en entornos reales

Los escenarios naturales y ubicaciones reales contribuyen a crear una sensación de realismo y cercanía en las imágenes. Evita los sets de rodaje y rueda en localizaciones cotidianas como casas, calles, bosques, cuevas o edificios abandonados.

Utiliza técnicas de edición para crear suspense

La edición fragmentada, con saltos bruscos entre escenas, primeros planos inquietantes y sonido ambiente puede ayudarte a crear una sensación de tensión y suspense en las imágenes. Juega con el ritmo para impactar.

No te olvides de la historia

Aunque la estética sea tosca, la historia es muy importante incluso en el found footage. Debes tener un guion sólido y creíble que enganche al espectador, con giros argumentales y un desenlace impactante.

Trabaja la interpretación naturalista

Dado el estilo pseudo-documental, los actores deben actuar de forma natural, como si no supieran que están siendo grabados. Evita la sobreactuación.

Aprovecha los recursos que tengas

No necesitas grandes medios para rodar found footage. Usa tu imaginación para sacar partido a los recursos de los que dispongas por limitados que sean.

Ten cuidado con los derechos de imagen

Si vas a usar imágenes de cámaras de seguridad o grabaciones reales, asegúrate de tener los derechos y permisos necesarios.

En definitiva, con creatividad y una buena historia puedes rodar un gran found footage sin necesidad de una gran inversión. ¡Anímate a experimentar con este estilo tan enigmático!

Si aún no lo tienes del todo claro, puedes consultar nuestro artículo; ¿Cómo hacer una película? (Y con poco presupuesto)

Conclusiones y consejos formativos

En definitiva, el found footage es un subgénero cinematográfico que ha experimentado un gran auge en los últimos años. Este peculiar estilo ofrece una serie de ventajas como recurso creativo, entre las que destacan los presupuestos reducidos y una mayor sensación de realismo e inmersión en la trama.

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