11 May 2020by Juan

Iván Zulueta: el director maldito

Iván Zulueta: el director maldito

En el artículo de hoy queremos rescatar la figura de un artista multidisciplinar que fue cartelista, fotógrafo, decorador, diseñador gráfico y cineasta. Un artista de los denominados “Malditos” que, a pesar de contar con una producción cinematográfica corta (solo tiene dos largometrajes y varios cortometrajes) ocupa un espacio trascendental en la historia del cine español.

Iván Zulueta (Nacido el 29 de septiembre de 1943 en San Sebastián, País Vasco y fallecido el 30 de diciembre de 2009 en San Sebastián) es conocido por ser el director y guionista de la película de culto “Arrebato” (1979) y por ser el cartelista de las primeras películas de Pedro Almodóvar.

Sin duda, Zulueta fue un artista adelantado a su tiempo, pero su fama de personaje maldito y su adicción a las drogas marcó una breve e irregular trayectoria profesional que quizás no ha sido reconocida como se merece.

Quédate con nosotros, en 35mm, si quieres descubrir a este fascinante personaje que, sin duda, es fundamental en la historia reciente de la cultura de nuestro país.

Iván Zulueta: Inicios de su carrera

Iván Zuleta nació en el seno de una familia acomodada de San Sebastián; su padre era abogado, aunque ejercía otras actividades, entre ellas director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y su madre, pintora. Con estos referentes, Zulueta tuvo claro desde niño que su futuro iba a estar relacionado con la pintura y el séptimo arte.

En 1960, a la edad de 17 años, Zulueta se traslada a Madrid con la intención de estudiar cine, pero al no contar con 21 años, edad necesaria para matricularse en el curso de dirección, decide realizar estudios de Arte y Decoración.

Posteriormente, con 20 años, viaja a Nueva York donde ingresa en la prestigiosa Arts Students League, donde tiene su primer contacto con el Pop art, el cine underground y de vanguardia e inicia su incursión en el dibujo publicitario y la pintura.

Tras un año en Nueva York y ya con 21 años, Zulueta regresa a Madrid e inicia sus estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC), donde coincide con Pilar Miró, Manuel Gutiérrez y Antonio Drove, también conoce a Luis Borau, su profesor de guion, que ejercerá como su mentor a lo largo de toda su carrera.

En la escuela de cinematografía, Zulueta dirige dos cortometrajes rodados en blanco y negro y en 35 mm: “Ágata” (1966), e “Ida y vuelta” (1967). Posteriormente, unos disturbios originan el cierre de la escuela y Zulueta no consigue su carnet del sindicato, indispensable para firmar una película en la época franquista.

A pesar de ello, en 1968 participa en un innovador programa de la Televisión Española “El último grito” presentado por el periodista José María Íñigo.  Zulueta se encarga de dirigirlo y realizar diferentes sketches y videoclips en los que participan distintos grupos musicales de la época. A pesar de las limitaciones y censuras motivadas por la dictadura de Franco, Zulueta tiene la posibilidad de experimentar y adquirir experiencia en la producción audiovisual.

 

Años 70: Experimentación y Psicodelia

Iván Zulueta da el salto a la gran pantalla en 1969 a través de la productora de su profesor Luis Borau (El Imán) y trabaja como director en la película “Un, dos, tres, al escondite inglés” (1969). La cinta, que trataba de ser una continuación o una versión para el cine del programa “El último grito” sufrió un largo retraso en su estreno y junto al hecho de que su proyección se limitase a salas de arte y ensayo por su carácter más bien experimental, no tuvo la difusión comercial esperada y pasó bastante desapercibida.

Con la llegada de la década de los 70, Zulueta comienza una carrera muy prolífica como cartelista y diseñador de portadas de discos y libros. Además, con material sobrante de películas de 35mm de la productora de Borau, realiza los cortometrajes “Frank Stein” (versión acelerada y abreviada a 3 minutos de la película original) y “Masaje” de 1972, donde realiza experimentos con el tiempo y el ritmo.

Esta técnica será recurrente en los primeros trabajos de Zulueta y repetirá este mismo experimento en otros cortometrajes como: “King Kong”, “Mi ego está en babia” o “El mensaje facial”, obras rodadas en su piso de Madrid o en viajes por Nueva York, Marruecos, e Ibiza donde también experimenta con drogas psicotrópicas como el LSD.

El éxito del cortometraje “Leo es Pardo” (1976) propiciaría los cimientos para realizar un largometraje, su obra más personal y por la que es reconocido “Arrebato” (1979).

Posteriormente, Iván conoce a Pedro Almodóvar, con el que comparte pasión por el pop, el underground y el cine. Con él colabora como cámara en el cortometraje “El sueño, o la estrella” (1975) en Super 8 mm. Ese mismo año también colabora como ayudante de dirección en “Vestida de tul” (1975) de Jaime Chávarri.

A mediados de los 70 Zulueta entra en contacto con el productor de cine independiente Augusto M. Torres. Así nace el cortometraje “Leo es pardo”, realizado en 16 mm. Uno de los trabajos más reconocidos de Zulueta y que participó en el Festival de Berlín.

 

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Película “Arrebato” y descenso a los infiernos

Tras el éxito de “Leo es Pardo”, Zulueta comienza a trabajar en un nuevo proyecto “Arrebato”. Sus amigos Antonio Gasset y Augusto Martínez Torres lo convencen para que filme una nueva película. Lo que en principio iba a ser otro cortometraje, se convierte, gracias a la financiación del arquitecto leonés, Nicolás Astiárraga, en el segundo largometraje de Zulueta y desgraciadamente en el último.

La cinta, claramente adelantada a su tiempo, aglutina los intereses y obsesiones recurrentes en la obra de Zulueta y retrata de forma impecable la generación underground madrileña a través del mundo de las drogas y del cine. Ingredientes como la paranoia, la degradación, el Super 8, la psicodelia y, por supuesto, las drogas crean un trabajo tremendamente atractivo y trasgresor que hoy en día está considerado como una obra de culto y una de las películas imprescindibles en la historia del cine español.

La película “Arrebato”, que sufrió numerosos contratiempos debido al considerable aumento del presupuesto y que parte del equipo técnico abandonó el rodaje por la forma enfermiza que tenía Zulueta de trabajar, se convertiría en un desastre de crítica y taquilla. Nadie fue a verla a los cines Azul de Madrid donde se estrenó y fue rechazada en numerosos festivales debido a la forma en que mostraba el mundo de las drogas.

“Arrebato” (1979)

Argumento:

José Sirgado (Eusebio Poncela) es un joven director de películas de serie B que sufre una crisis vital. Su consumo de heroína, su turbulenta relación con su ex novia Ana (Cecilia Roth), también adicta a las drogas, y su personalidad inestable hacen que solo encuentre satisfacción viendo películas.

Cuando está a punto de llegar al límite, recibe un misterioso paquete de Pedro (Will More), un joven paranoico e infantil, medio yonqui y medio vampiro que realiza películas en Super 8 y que está convencido de que va a morir pronto consumido por el propio cine, ya que en sus filmaciones comienzan a aparecer misteriosos fotogramas rojos. Pedro le pide ayuda a José, ya que necesita que visualice sus películas y le confirme si lo que ve es real o fruto de su propia paranoia.

Arrebato es, sin duda, una de las películas más trasgresoras y experimentales del cine español. Un film que nos narra el oscuro mundo de las drogas y su poder de seducción. Un mundo mágico, igual que lo es el cine, pero que te atrapa y te lleva inexorablemente a la autodestrucción.

El propio Zulueta confiesa que consumía heroína durante el rodaje de Arrebato, una película claramente autobiográfica que desgraciadamente fue su última incursión en el cine y que lo llevó a recluirse en su ciudad natal, San Sebastián.

Adicción y retiro en San Sebastián

Tras el gran esfuerzo en la realización de “Arrebato” donde Zulueta se desnuda y se deja más que la piel, llega la década de los 80 y con ella, un largo periodo de reclusión en su ciudad natal, Donostia.

Zulueta pasa un tiempo desintoxicándose de su adicción a la heroína y encuentra refugio en la pintura y la fotografía. En esa época realiza trabajos como cartelista para las primeras películas de Pedro Almodóvar, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Borau o José Luis Garci. También experimenta con fotografías polaroid, que pinta y raya con navajas de afeitar.

Mientras Iván Zulueta trata de desengancharse de su adicción a las drogas en su ciudad natal, Madrid se encuentra en plena explosión de la movida y el espíritu de su película “Arrebato” contagia los primeros trabajos de Almodóvar.

 

Iván Zulueta: El Regreso

Después de un largo período de retiro (10 años), Zulueta vuelve a Madrid para trabajar en un proyecto de Televisión Española “Delirios de amor” estrenada en 1989, que consistía en una serie de capítulos independientes sobre historias de amor urbanas, filmados desde el punto de vista de diferentes directores atípicos del panorama cinematográfico español, entre ellos:  Luis Eduardo Aute, Emma Cohen, Imanol Arias o Ceesepe.

Iván Zulueta realiza “Párpados” protagonizada por su amigo Eusebio Poncela y Marisa Paredes. El capítulo narra la historia de dos parejas de mellizos y sus relaciones cruzadas. Rodada en 16mm, Zulueta vuelve a experimentar con la mezcla de formatos y recurre de nuevo a sus obsesiones; las formas circulares, la pintura, la distorsión de la realidad o los sueños, todo ello con la Gran Vía de finales de los 80 como telón de fondo.

En 1992; Zulueta vuelve a trabajar de nuevo para Televisión Española, esta vez en un capítulo de la serie “Crónicas del Mal”. Se trata de “Ritesti” una historia de terror filmada en 35mm.

Zulueta recurre nuevamente a una historia circular, donde la pintura, los sueños, la memoria y la locura construyen un relato oscuro y delirante.

Después de esta breve reaparición, Zulueta vuelve a desaparecer de la escena pública y se refugia nuevamente en el diseño de carteles para otros cineastas.

No es hasta comienzos de la década del 2000, cuando sus largometrajes y cortometrajes son rescatados por una serie de críticos de cine y personalidades del mundo audiovisual con una serie de reestrenos y pases en festivales, reconociendo así la valiosa contribución de Zulueta al cine español.

Además, la reedición en DVD de “Arrebato” (A través del diario El país) en 2004, rescata de las sombras a la película y supone la difusión y reconocimiento que no había obtenido en su estreno en junio de 1980.

A pesar de que su obra se hace más visible para el público Iván Zulueta no volverá a filmar. En el siguiente video podéis ver a Iván hablando de su película.

Iván Zulueta hace su última aparición pública para recoger el Premio a la Película de Oro en el Festival de cine de Málaga en 2008, donde reconoce que tiene dificultades para trabajar debido a su tratamiento con metadona.

En 2011 la Tate Modern de Londres incluye la película de Zulueta en el ciclo From Ecstasy to Rapture: 50 Years of the Other Spanish Cinema ((Del éxtasis al arrebato: 50 años del otro cine español).  El Museo Nacional Británico de Arte Moderno proyecta el cine más vanguardista y experimental de los creadores españoles y “Arrebato” cierra el ciclo como una de las mejores cintas del otro cine español.

Además, la obra gráfica de Zulueta también se expone en numerosas galerías, salas y centros culturales. Reconociendo finalmente la gran contribución de la obra del artista vasco a la cultura de nuestro país.

Desgraciadamente, en 2009, Iván Zulueta fallece a la edad de 66 años en su ciudad natal, San Sebastián, debido a una insuficiencia respiratoria, dejando tras de sí una corta pero fascinante producción cinematográfica.

Curiosamente, tuvo un funeral con misa en la parroquia San Sebastián Mártir de El antiguo, dato llamativo si tenemos en cuenta su personalidad transgresora e irreverente.

Esperamos que hayas disfrutado de nuestro artículo sobre uno de los directores “malditos” del cine español y, ya sabes, si quieres formar parte del increíble mundo del séptimo arte, puedes realizar alguno de los cursos que te ofrece la Escuela 35mm: 

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