10 Jun 2020by Juan

Lucio Fulci

Lucio Fulci

En el artículo de hoy, queremos rendir homenaje a uno de los pioneros del género, Lucio Fulci. Un cineasta que destacó en el subgénero italiano giallo y que supo como nadie combinar terror, violencia explícita y su temática favorita, los zombis.

Violencia sangrienta, zombis comecerebros, espectros terroríficos o crueles asesinos forman parte de las oscuras historias y del argumento de las películas que más aprecian los espectadores que disfrutan con el misterio, lo paranormal o, incluso, lo gore.

Todos los años nuevos títulos nos conquistan con historias que mantienen al espectador en un estado de tensión permanente que lo llena de incertidumbre y ansiedad. Pero, a veces, olvidamos a los auténticos pioneros del género, cineastas que, gracias a su visión personal, a su talento e incluso a su valentía, inspiraron a directores actuales como Quentin Tarantino, Jaume Balaguero o James Wan. ¡Hablemos de Luciano Fulci!

 

Lucio Fulci: sus inicios

Lucio Fulci nació en el barrio del Trastévere, Roma, el 17 de junio de 1927. Criado por su madre de origen siciliano y una ama de llaves, Lucio sintió interés desde muy joven por el arte, la música y el cine. Después de estudiar medicina durante un tiempo, decidió que una carrera cinematográfica le podía proporcionar más fama y dinero.

Con esa intención, inició sus estudios en la escuela de cine de Roma (Centro Sperimentale), donde fue aceptado por el gran Luchino Visconti. Fulci se encontró en compañía de futuros directores como Michelangelo Antonioni y Antonio Pietrangeli. Aunque los estudiantes no tenían acceso a equipo de rodaje para realizar películas, si obtuvo una completa formación teórica.

Después de abandonar los estudios, Fulci pasó 15 años como asistente de dirección con Steno, a quien Fulci considera su auténtico maestro. Durante este período, Fulci que aspiraba a ser director de cine, inició su carrera como guionista. Uno de sus primeros guiones es para la comedia; “Un Americano en Roma” (1954).

Después de trabajar con el director Steno, Lucio Fulci inicia una fructífera e irregular carrera como cineasta que abarca diferentes géneros, como la comedia italiana o el spaghetti western. Y es precisamente en el spaghetti western donde Fulci comienza poco a poco a incluir sus futuras obsesiones: la deleitación en las escenas sangrientas.

Un claro ejemplo lo vemos en Tiempos de masacre (Le Colt Cantarono la Morte e fu…Tempo di Massacro, 1966), donde su protagonista, Franco Nero sufre una sádica sesión de latigazos y donde aparecen por primera vez en el género disparos sangrientos. Disfruta del espectacular tráiler de la película, uno de los mejores del género en esa época.

 

Lucio Fulci: ‘maestro del gore’

Lucio Fulci tenía una especial atracción por las escenas violentas con grandes cantidades de sangre y vísceras. Muchas de sus películas fueron censuradas o catalogadas para adultos debido a su excesiva violencia. Este hecho las popularizó entre los amantes del cine gore y el sadismo. Aunque la aportación de Lucio Fulci al séptimo arte incluye películas de diferentes géneros, fue con sus películas de terror y giallo con las que obtuvo el reconocimiento de numerosos seguidores del cine de culto de todo el mundo.

A finales de los sesenta y comienzos de los setenta el cine giallo se encuentra en su mayor esplendor y directores como Antonio Margheriti, Umberto Lenzi o Dario Argento propician una numerosa producción de títulos internacionales en los que el misterio y el crimen son los protagonistas.

El cine giallo tiene sus orígenes en las novelas policíacas y de asesinatos de la editorial italiana Arnoldo Mondadori y se centran en una temática concreta; la protagonizada por siniestros asesinos psicópatas, ocultos en las sombras y que persiguen a bellas e indefensas mujeres.

Además, se caracteriza por los elegantes trabajos de cámara, los elementos visuales en los que predominan los colores intensos y una banda sonora original y efectista.

En esa línea, Fulci realiza su primer título de suspense acercándose a la temática del género giallo: Una historia perversa (Una Sull’altra, 1969), ligeramente inspirada en Vértigo de Hitchcock, donde Fulci realiza un cameo interpretando a un grafólogo.

Posteriormente llegaría La verdadera historia de Beatrice Cenci (1969), una de las películas favoritas del director y una de las más polémicas. Ambientada en la Italia medieval y protagonizada por Tomas Milian y Adrienne Larussa, la película narra la historia real de una joven que asesina a su padre, un poderoso hombre de la Iglesia y del Estado que la sometía a tormentos y abusos sexuales. Después de ser torturada junto a su familia, la chica acaba confesando. Tras ser ejecutada, será revindicada como una mártir por los campesinos.

Esta clara crítica de la Iglesia Católica le ocasionó una dura reprobación del público y la cinta fracasó en taquilla. Durante una de las proyecciones de la película, a la cual Fulci asistió de incógnito, el público indignado por lo que estaba viendo, comenzó a gritar: “¡Muerte al director!”. En ese fatídico año, Fulci también sufre la pérdida de su esposa, que se suicida con un horno de gas debido a que le detectan un cáncer inoperable.

A partir de este momento, la obra de Fulci se vuelve cada vez más sangrienta y a menudo sacrifica casi por completo la historia o el argumento, centrándose, sobre todo, en escenas gratuitamente violentas e impactantes para el espectador. Ya en la década de los 70 Fulci realiza su primer título verdaderamente giallo Una lagartija con piel de mujer (Una Lucertola con la Pelle di Donna, 1971), película influenciada claramente por Darío Argento.

Debemos agradecer al director italiano, odiado y querido por igual, su aportación al cine giallo de localizaciones oscuras, surrealistas y deprimentes, detalladas escenas de crímenes violentos, torturas, ataques de animales y sobre todo de sangre.

 

El director Lucio Fulci acabó frente a un tribunal acusado de maltrato animal tras el estreno de su película Una lagartija con piel de mujer, pero finalmente se demostró que los animales eran falsos.

En 1972 llegaría uno de los títulos que alcanzó mayor éxito en Italia, Angustia de silencio (Non si sevizia a un paperino), protagonizada por Florinda Bolkan y filmada en nuestro formato favorito, el 35 mm. Sin duda, uno de los mejores giallos de la historia, donde Fulci combina la crítica social con una gran dosis de violencia explícita y erotismo.

Después regresaría al género del western con Los 4 del apocalipsis (1975) y de nuevo un título giallo, Siete notas en negro (Sette note in nero, 1977).

La mayor parte de las películas de esta época tendrían una acogida muy crítica entre los sectores más conservadores y religiosos de la sociedad italiana. A pesar de todo, Fulci se adentraría mucho más en un cine aún más visceral y sangriento, un tipo de cine que le encumbraría definitivamente, el de temática zombi.

 

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Lucio Fulci: con los zombis llega el éxito internacional

Seguramente el director que más ha influido en la carrera de Lucio Fulci sea George A. Romero. El director neoyorkino, que ya había tratado el tema zombi en La noche de los muertos vivientes (1968) estrenaba 10 años después Dawn of the Dead (Zombi, 1978) con Darío Argento en tareas de producción.

La película de Romero se convierte inmediatamente en un gran éxito de taquilla en Italia y Fulci, que se encuentra de nuevo en un momento personal complicado y tiene problemas económicos, acepta un proyecto que aprovecha el tirón de los muertos vivientes caníbales: Zombie 2: Nueva York bajo el terror de los Zombies (1979)

La historia de vudú, cadáveres escondidos y, evidentemente, zombis, sorprende al público de la época por su magistral realización, cambia para siempre la carrera de Fulci y lo encumbra al Olimpo del género zombi.

El éxito internacional de Zombi 2 lleva a Fulci a seguir explotando la temática del género de terror. Su siguiente trabajo con temática zombi es Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella citta dei morti viventi, 1980), un título un tanto irregular que irrita y fascina de igual modo al contener situaciones surrealistas y diálogos sin una lógica aparente. Además, tampoco llega al nivel sangriento que podía esperarse de Fulci.

Después, llegarían los mejores trabajos de Fulci: El más allá (…E tu vivrai nel terrore! L’aldilà, 1981) y La casa cercana al cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981). Películas que recopilan todas las retorcidas obsesiones del director italiano: ataques de animales salvajes, arañas, muertos vivientes, fuerzas sobrenaturales y planos detalle de ojos, muchos de ellos ciegos, que son atravesados por estacas o arrancados de sus cuencas.

Lucio Fulci continuaría su carrera cinematográfica con películas de temática similar, entre muchas debemos destacar una de las más polémicas y criticadas: El destripador de Nueva York (Lo Squartatore di New York, 1982), una cinta con un alto contenido sexual y violento que fue censurada en multitud de países.

El responsable de la censura el Reino Unido llegó a decir: “una película obscenamente ofensiva que destila la misoginia más brutal proyectando toda su violencia contra la mujer” y la expuso como ejemplo de una película “Video Natsy”, aquellas que por su contenido se prohibía su distribución y exhibición.

A continuación, comenzaría el declive del director italiano con títulos como Manhattan baby (1982), y las claras imitaciones de Mad Max y Conan el Bárbaro: El guerrero de la carretera (The Road Warrior, 1982) y La conquista de la tierra perdida (Conquest, 1983), esta última coproducida con México y España.

Quizás de estos años de falta de inspiración podemos rescatar dos títulos: Murderock (Murderock-Uccide a Pazzo di Danza, 1984), un correcto giallo al que Fulci tuvo que añadir escenas musicales debido al éxito, el mismo año, de la película estadounidense Flashdance (1984); y La miel del diablo (1986) un thriller erótico que, a pesar de impactar y ser realmente siniestro, defrauda a sus seguidores por no contar con las habituales escenas sangrientas.

En la segunda mitad de la década de los 80, Fulci comienza a tener problemas graves de salud y su estilo continúa decayendo. A pesar de todo y, con el ánimo de recuperar el antiguo espíritu de sus películas de zombis, decide realizar la secuela Zombi 3 (1988). Fulci viaja a Filipinas e inicia un tortuoso rodaje que debe abandonar por motivos de salud y por discusiones con el productor.  La película termina siendo una auténtica decepción.

Finalizando la década de los 80, Fulci continúa sufriendo problemas de salud y realizando películas para televisión y video con mayor o menor fortuna. En 1990 filma Un gato en el cerebro (Un Gatto nell Cervello), un título que originó mucha polémica, ya que la mitad del metraje está compuesto de escenas recicladas de otras películas. A pesar de todo, muchos de sus fans disfrutaron del film plagado de escenas sangrientas y la propia actuación de director.

Después, llegaría la última película de Fulci Las puertas del silencio (Le porte del silenzio, 1991), un proyecto filmado en Louisiana que resultó un completo fracaso en taquilla. La película fue un triste final para el director italiano y ni siquiera parece un proyecto suyo.

Desgraciadamente, en 1993, Fulci sufre un accidente mientras filmaba una película para una compañía japonesa: su pie es aplastado por una embarcación. Debido al percance y a sus problemas de diabetes, permanece sin trabajar durante 3 años.

Aunque no puede trabajar, Fulci comienza a ser reconocido en multitud de festivales y convenciones por toda Europa y sus trabajos se reeditan, consiguiendo así multitud de nuevos fans y elogios de la crítica especializada.

Últimos años

En la última etapa de su carrera, en 1994, Fulci conoce a Dario Argento en el Festival Fanta de Roma. Argento ve en tan mal estado a Fulci que decide ayudarlo trabajando con él en un nuevo proyecto. Finalmente, deciden realizar una nueva versión de House of Wax, titulada La máscara de cera (Maschera Di Cera, 1996), pero la preproducción dura más de lo esperado y es el artista de efectos especiales Sergio Stivaletti quien finalmente termina la película.

Lucio Fulci murió solo en Roma, a los 68 años de edad, debido a un fallo en el corazón relacionado con la diabetes que padecía. Hacia el final de su vida había perdido su casa y se vio obligado a mudarse a un pequeño apartamento. Muchos dicen que Fulci vivía profundamente atormentado y que olvidó tomar su dosis de insulina, antes de irse a dormir a propósito, hecho imposible de demostrar.

 

El cine de Lucio Fulci: eterna fuente de inspiración

Lucio Fulci fue un cineasta amado y odiado por muchos. Su peculiar estilo lo convirtió en un director único e inigualable. Aunque muchas de sus películas han sido ignoradas por el gran público, en los últimos años sigue conservando una gran cantidad de seguidores que disfrutan con el cine más gore y de explotación.

Además, la filmografía de Fulci ha inspirado a muchos directores actuales que han alabado su trabajo, entre ellos Quentin Tarantino o Sam Raimi, que han reconocido en sus trabajos la influencia de Fulci, un cineasta a reconsiderar.

En 1998, el propio Quentin Tarantino reestrenaba en varias salas alguna de las películas de Fulci, una de ellas, “El más allá” (1981), obtuvo una gran acogida y recaudó un millón de dólares en taquilla.

Otros títulos pertenecientes al género giallo, como La verdadera historia de Beatrice Cenci (1969) o Angustia de silencio (Non si sevizia a un paperino, 1972), además de los títulos de temática zombi convierten a Lucio Fulci en un cineasta imprescindible para todos los amantes del cine de terror.

Hasta aquí nuestro repaso por la figura del director italiano Lucio Fulci. Si eres un apasionado del suspense, del terror y del cine más gore, seguro que vas apreciar su extensa filmografía. Además, no olvides que, si quieres formar parte de la industria cinematográfica, la Escuela Audiovisual 35 mm pone a tu disposición los mejores cursos de formación relacionados con el sector audiovisual.

 

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