12 Jun 2020by Juan

Mario Bava

Mario Bava

Siguiendo con uno de nuestros géneros favoritos, hoy queremos adentrarnos en la figura de unos de los cineastas fundamentales del cine giallo, Mario Bava.

El director italiano está considerado el auténtico padre de este subgénero cinematográfico, que surgió en los años 60 y 70 en el país trasalpino y, que triunfó en todo el mundo, gracias a directores como Darío Argento, Lucio Fulci y evidentemente el protagonista de nuestro artículo de hoy, el extraordinario Mario Bava.

mario bava director de cine italiano

¡Si quieres descubrir su trayectoria como director plagada de títulos de misterio, terror y sangre… continúa con nosotros!

 

Mario Bava: sus inicios en el cine

Mario Bava nació en San Remo el 31 de julio de 1914, hijo del director de fotografía , escultor y pionero de los efectos especiales Eugenio Bava, está considerado como el padre del cine Giallo. Mario Bava tuvo en la figura de su padre un gran referente a la hora de introducirse en la industria del séptimo arte. Eugenio Bava era escultor y además trabajaba como fotógrafo de efectos especiales y camarógrafo en la industria del cine mudo italiano.

A pesar de que Mario estudió Bellas Artes y su intención era convertirse en un gran pintor, su incapacidad de vivir de su obra lo lleva a entrar en el negocio de su padre, ayudándolo en el departamento de efectos especiales de la fábrica de cine de Benito Mussolini, el Istituto Luce y como asistente para directores como Massimo Terzano.

En 1939, a la edad de 25 años, Mario Bava se convierte en operador de cámara y filma dos cortometrajes con Roberto Rosselini. A continuación, hace su debut en el cine y tiene la posibilidad de filmar con su cámara a estrellas de la época como Gina Lollobrigida, Steve Reeves o Aldo Fabrizi.

 

Mario Bava: cámara y director de fotografía

Después de trabajar como operador de cámara, Mario Bava inicia su etapa como director de fotografía, (puesto que desempeñaría durante 20 años) firmando proyectos como I vampiri (Los vampiros, 1956) del director Riccardo Freda. Pelicula considerada como el primer título de terror italiano y que, tras el abandono de Freda, finaliza Bava aportando efectos especiales innovadores.

También se ocupa de la fotografía y los efectos especiales de Ulysses (1955) protagonizada por Kirk Douglas y Hercules (1957) protagonizada por Steve Reeves. Dos películas épicas que ponen de moda en Italia el género Plénum, también conocido como cine de espada y sandalia.

Durante la década de los años 40 y 50 Mario Bava fue operador y director de fotografía para cineastas como Roberto Rossellini, Riccardo Freda o Pietro Francisci. Además, también demuestra su capacidad para innovar dentro del terreno de los efectos especiales.

 

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Mario Bava, director de cine

Antes de iniciar su carrera como director en solitario, Mario Bava codirige con Paolo Heusch The Day the Sky Exploded (La muerte viene del espacio. El día que el cielo explotó, de 1958), la primera película de ciencia ficción italiana en la que Bava no aparece acreditado al no tener experiencia previa como director.

Posteriormente, vuelve a compartir dirección, en esta ocasión con Riccardo Freda, en Caltiki, el monstruo inmortal (1959), una película de terror y ciencia ficción en blanco y negro. Además, se ocupa de la fotografía y los efectos especiales de otras dos películas épicas Hércules y la reina de Lidea (1959) y La batalla de Maratón (1959).

Entramos de lleno en la década de los años 60, donde Mario Bava comienza a dirigir en solitario. Su primer proyecto es la película de terror gótico en blanco y negro La maschera del demonio (Domingo Negro, 1960), protagonizada por la musa del cine fantástico de terror de los años 60, Barbara Steele y donde el director italiano comienza a mostrar su gran talento realizando un extraordinario trabajo en el uso de la luz y las sombras, creando una atmósfera inquietante y onírica presente después en toda su obra.

A continuación, llegarían otras dos películas épicas: Ercole al centro della terra (Hércules en el centro de la Tierra, 1961), en la que el productor Achille Piazzi, trataba de lanzar como actor al famoso culturista Reg Park (mentor de Arnold Schwarzengger)  y  una coproducción italo-francesa protagonizada por Cameron Mitchell y George Ardisson; Gli Invasor (La furia de los vikingos, 1961), que tenía la intención de aprovechar el enorme éxito de la película de Richard Fleischer, Los Vikingos (1958).

Después de filmar dos películas el mismo año, Mario Bava se tomó un periodo de descanso en el que disfrutó de otra de sus pasiones, los cómics y las revistas de terror, misterio y ficción. Durante su tiempo de parón y, a pesar de contar tan solo con 47 años de edad, pensó seriamente en retirarse de la dirección y centrarse en trabajar solo en el terreno de la fotografía y los efectos especiales.

Afortunadamente, los productores estadounidenses Samuel Arkoff y Jim Nicholson, que comenzaban a coproducir películas italianas para estrenar en Estados Unidos, lo convencieron para participar en la que sería una de las mejores películas de Bava y la precursora del cine giallo.

Los productores estadounidenses Samuel Arkoff y Jim Nicholson invitaron a Mario Bava a trabajar en Hollywood. Pero Bava, que no hablaba inglés y era un enamorado de su país, decidió que continuaría su carrera en Italia.

 

Mario Bava, padre del cine Giallo

Tras dejar atrás para siempre los títulos de temática épica, Mario Bava comienza a filmar sus películas más valoradas y por las que es mundialmente conocido, las del género giallo.

El 2 de mayo de 1962, Bava inicia un nuevo proyecto La ragazza che sapeva troppo (La muchacha que sabía demasiado, 1963). La cinta, rodada en blanco y negro como muchos títulos del género de terror y suspenso hechos en Italia en ese período, está considera una obra pre-giallo, ya que, a pesar de tener elementos como la violencia o el erotismo, aun no contiene los rasgos identificativos del género, que si aparecerán de forma más clara en títulos posteriores.

A pesar de que la película en taquilla no obtuvo los resultados esperados, con el tiempo se ha convertido en una obra de culto.

Después llegaría I tre volti della paura (Las tres caras del miedo, 1963). Tres cuentos de terror presentados por Boris Karlof.

El primero, titulado El teléfono, donde una joven recibe continuamente llamadas telefónicas amenazadoras de un acosador invisible. El segundo es The Wurdulak, donde un hombre regresa con su familia después de afirmar que mató a un Wurdulak, una criatura no muerta que ataca a los que una vez había amado. La tercera historia, La gota de agua, se centra en una enfermera que roba un anillo de un cadáver que se está preparando para el entierro.

Ahora sí, llegamos al primer giallo de Bava, Seis mujeres para el asesino (1964), donde, a todo color, aparece por primera vez la figura del asesino enmascarado con guantes de cuero, violencia mucho más explícita y por supuesto, victimas jóvenes y bellas. Todos ellos elementos que definirían el subgénero giallo basado en las novelas policíacas de la editorial italiana Arnoldo Mondadori.

En Sei donne per l’assassino protagonizada por John Saxon y Letícia Román, el director italiano comienza a deleitarse en los preliminares de los crímenes y por supuesto, en el asesinato en sí, mostrándonos primeros planos del sufrimiento de la víctima y un enigmático y enmascarado psicópata del que no conocemos su identidad hasta el sorprendente final de la cinta.

Si quieres saber algo más sobre el cine giallo, te animamos a que leas otro de nuestros artículos Todo sobre el cine Giallo: ¿qué es y cuál su origen?

La película “Seis mujeres para el asesino” (1964) de Mario Bava está considerada una de las primeras y más influyentes obras del género italiano giallo y abriría el camino a seguir para otros cineastas que se subieron al tren de los thrillers de misterio y asesinatos, como Darío Argento o Lucio Fulci.

 

El Maestro del Horror italiano

A mediados de la década de los años 60, Mario Bava se adentraría en el género de la ciencia ficción mezclado con ingredientes del cine de terror. Su película Terrore nello spazio (Terror en el espacio, 1965), protagonizada por Barry Sullivan y Norma Bengells, está considera por muchos como una obra que inspiró a Ridley Scott para realizar sus películas: Alien (1979) y Prometheus (2012) debido a las similitudes narrativas y el diseño visual.

Mario Bava regresaría al terror con Operazione paura (Operación miedo, 1966) conocida también como Kill, baby, kill. Una película que se quedaría sin financiación durante su producción y que se completaría sin un guion completo de apenas 30 páginas. Según el propio director, la película se filmó en tan solo 12 días. A pesar de todo, la cinta tuvo un éxito aceptable en taquilla, aunque solo se mostró en Roma durante cuatro días y después desapareció de la cartelera.

Actualmente está considerada como una de las mejores películas del director debido a la atmósfera y el estilo visual de sus escenas. El cineasta Martín Scorsese llegó a afirmar que es la auténtica obra maestra de Mario Bava: “probablemente sea la realización más exitosa del terror gótico mezclado con un mal viaje de ácido.”

Como ya hemos comentado, Mario Bava era aficionado a los comics y a las revistas pulp, ya que a menudo le servían de inspiración para sus películas. Un claro ejemplo es la película de acción Danger: Diabolik (Diabolik, 1968), basada en la serie de cómics italiana Diavolik de Angela y Luciana Giussani.

Una película, con música de Ennio Morricone, en la que su protagonista es un atractivo y educado ladrón enmascarado que vive al límite en una época muy psicodélica.

Después, llegaría un título giallo, una comedia erótica y un spaghetti western: Cinco muñecas para la luna de agosto (1970), Four Times That Night (1971) y Roy Colt y Winchester Jack (1970). Entre la extensa filmografía de finales de los 60 y comienzos de los 70 podemos rescatar o destacar Il Rosso segno della follia (Un hacha para la luna de miel, 1969) una película rodada en España, concretamente en Barcelona, en la que mezcla el giallo con una historia de fantasmas. Del film podemos resaltar, además de un uso exquisito del color, su estética setentera y su atmosfera onírica y por momentos fantasmagórica.

Otro título importante de esa época es Reazione a catena (Bahía de sangre, 1971) película considerada como la obra más violenta de Mario Bava debido al extremado detalle con el que se muestran los sangrientos asesinatos. Mario Bava, que pasaba en ese momento por una situación económica complicada, ya que tenía una gran cantidad de impuestos sin pagar, filmó la película en un tiempo récord y con un presupuesto muy bajo.

Como curiosidad, mencionar que uno de los títulos propuestos inicialmente fue La baia d’argento (La bahía de plata), pero se descartó por miedo a que la cinta fuese recibida como una parodia de las películas de Darío Argento. Bahía de sangre es una película pionera que sería copiada descaradamente en la película Viernes 13. 2ª parte (1981) y está considerada como uno de los primeros títulos del género slasher.

Los siguientes proyectos de Bava son Gli orrori del castello di Norimberga (Orgía de sangre, 1972), titulada en Estados Unidos Baron Blood, donde obtiene un gran éxito y El diablo se lleva los muertos (1973) también conocida como Lisa e il diavolo (La casa dell’esorcismo) al incluir, posteriormente, escenas de exorcismo debido al éxito de la película El exorcista (1973) de William Friedkin.

Posteriormente llegaría otro título digno de mención, se trata de Cani arrabbiati (Semáforo rojo, 1974). La penúltima película del director, donde Bava nos introduce de lleno en una historia de carretera llena de horror y humillación. Una cinta que no deja al espectador ni un segundo de respiro y que está plagada de extrema violencia.

En 1977, Bava dirige su última película de terror, “Shock (Suspense)” (1977), codirigida con su hijo Lamberto Bava, quien hizo el trabajo sin acreditar.

Más tarde, Bava se ocupa de la fotografía de la segunda entrega de la trilogía Las tres madres de Darío Argento; Inferno (1980) donde también debe encargarse de dirigir parte del rodaje cuando Argento cae enfermo de hepatitis. En la película puedes disfrutar de los intensos colores y la atmósfera onírica que predominaban en la fotografía de Bava.

En 1980 el hijo de Mario Bava, Lamberto Bava, estrena su primera película en solitario Macabre. Mario Bava después de ver el film comenta a su hijo: “Estoy muy orgulloso de ti. Ahora puedo morir en paz.” Mario Bava muere dos meses después, el 27 de abril de 1980, a los 65 años debido a un paro cardiaco.

 

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Llegamos al final de nuestro viaje por la trayectoria del genial director italiano Mario Bava. Un cineasta que materializó los cimientos del género giallo y que aportó a sus películas de terror una estética onírica, romántica y bella, difícil de repetir.

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