16 Sep 2019by David Barajas

Los mejores directores de fotografía: Nestor Almendros

Los mejores directores de fotografía: Nestor Almendros

Seguimos recorriendo el extenso listado de grandes iconos de la dirección fotográfica que nos ha dejado el cine mundial, y esta vez nos quedamos dentro de nuestras fronteras para conocer al único español que ha ganado un Óscar a mejor fotografía: Néstor Almendros, un enamorado de la fotografía realista.

 

¿Quién es Néstor Almendros?

Nacido en Barcelona en 1930, Almendros vivió una juventud marcada por la persecución de su familia a manos del franquismo y por un exilio en Cuba a la corta edad de 18 años.

Fue en aquel país centroamericano donde Néstor obtuvo su licenciatura en Filosofía y Letras, marchándose luego a Nueva York para estudiar cine en el New York City College y más tarde a Roma, donde sigue formándose en el Centro Sperimentale di Cinematografia.

“Parto del realismo. Mi forma de iluminar y de ver es realista. No utilizo la imaginación, utilizo la observación”. Néstor Almendros

Sus primeros pasos dentro de la fotografía cinematográfica los da durante su etapa en Cuba, realizando películas independientes. Tras sus viajes por Estados Unidos y Europa, Almendros retorna a la isla tras la Revolución Cubana para rodar diversos documentales para el Instituto Cubano de Arte en Industria Cinematográfica, aunque termina marchándose a Francia en 1962, en desacuerdo con el gobierno formado tras la revolución.

Es en el país galo donde Néstor Almendros dará el salto de calidad que lo encumbrará para siempre. Animado por la nouvelle vague (un grupo de cineastas que, a finales de la década del cincuenta, deciden rodar sus primeros trabajos, rompiendo con los límites y la rigidez que imperaba por entonces en el cine francés), Almendros se fue abriendo paso en el cine europeo con joyas como La historia de Adéle (1975), El pequeño salvaje (1969) o Mi coche con Maud (1969).

Más tarde daría el salto al cine americano, con el que recibiría hasta cuatro nominaciones a los premios Óscar, ganándolo en una ocasión gracias a la fotografía de la película Días del cielo, de Terrence Malick.

 

Su relación con la fotografía realista

Almendros se declaró siempre un amante de la fotografía realista, y así lo ha sabido demostrar a lo largo de su larga y prolífica carrera en la dirección de fotografía. Buscando siempre llegar al público de forma natural y creíble, supo desarrollar una fotografía cinematográfica tan limpia como reconocible.

 

¿Qué es la fotografía realista en el cine?

Hablamos de fotografía realista cuando el director de fotografía decide darle a la película una imagen limpia y sin aditamentos, tan cercana a la realidad como sea posible. Para lograrlo rehúye de artificios, engaños o falsedades para mostrar la imagen tal cual es, otorgándole así una verosimilitud al alcance de pocos.

A continuación vamos a ver algunas de las principales características de la fotografía realista en el cine.

 

Iluminación natural

Fundamental a la hora de componer cualquier imagen, la iluminación es igual de importante en una película con fotografía realista, aunque con una salvedad: se priorizarán las luces naturales.

Evitando las luces artificiales y centrándose en el uso de luces naturales (es decir, el sol) no solo se consigue una fotografía realista de alto calibre, sino también una imagen argumental mucho más potente.

Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en la película Días de cielo, con la que, como ya comentamos, Néstor Almendros ganó un Óscar. En ella el artista catalán rodó una gran cantidad de tomas en lo que se conoce como la “hora mágica” (los minutos que transcurren entre la puesta de sol y la total oscuridad), dando cuenta así no solo de la importancia que tenía el realismo para este purista de la dirección de fotografía, sino también de su enorme capacidad de adaptación a las condiciones más complejas para rodar una película.

 

Imagen directa y sencilla

La fotografía realista evita la complejidad innecesaria y se presenta al espectador de forma directa y sencilla, aunque sin dejar de lado el aspecto estético y artístico que debe tener. Así, la imagen se convierte en algo simple y comprensible a la vez que atractivo y cautivante.

 

Casi documental

Se suele decir que la fotografía realista busca darle a una película un perfil casi documental, y no falta razón para tal afirmación.

Considerando que un documental se desarrolla con la intención de representar la realidad exactamente como es, no es difícil comprender que la fotografía realista persiga un objetivo similar dentro de la fotografía cinematográfica.

Así, cuando un especialista en dirección de fotografía se decanta por una fotografía realista para una película determinada, su gran objetivo ya no es solo que resulte visualmente atractiva, sino también el de sumergir al espectador en una experiencia fílmica que se acerque a la realidad tanto como sea posible a través de una imagen próxima, veraz y, sobre todo, creíble.

 

Hasta aquí llegamos con nuestro repaso sobre la fotografía realista y la carrera de Néstor Almendros, uno de sus más grandes exponentes. Esperamos que lo hayáis disfrutado.

Categories: Dirección fotográfica

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