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Montaje cinematográfico: el efecto Kuleshov

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La figura del montador es, probablemente, una de las más importantes dentro de la creación audiovisual. Un puesto de trabajo que vive bajo la sombra del director, pero que, en muchas ocasiones, es el responsable de salvar metraje que se pensaba irrecuperable o de dar el tono, ritmo y tempo necesarios a la película. Las claves de este proceso de la producción audiovisual fueron establecidas en los albores del séptimo arte. Y una de ellas fue el efecto Kuleshov.

Si has llegado hasta aquí es porque te interesa saber más sobre el experimento de Kuleshov. Vamos a contarte todo sobre uno de los fundamentos de la teoría del montaje: de cómo Kuleshov estableció las bases de la manipulación de emociones a través de la narrativa cinematográfica. Un fundamento esencial para saber como despertar emociones en los espectadores

¿Quién sabe? A lo mejor te inspiras para seguir sus pasos y convertir el montaje audiovisual en tu profesión. ¡Empezamos!

 

¿Qué es el efecto Kuleshov?

Cuando hablamos sobre el efecto Kuleshov, estamos hablando sobre un fenómeno psicológico que se descubrió en el ámbito cinematográfico. Un hallazgo de gran relevancia y que se vincula con la interpretación y comprensión por parte del espectador de las escenas que visualiza con base en el contexto que las rodea.

 

 

El efecto en cuestión plantea que la presentación consecutiva de escenas implica que el espectador lleva a cabo una interpretación conjunta. De esta forma, cada imagen no va a ser valorada por separado, sino que quien la ve realiza una integración que tiene como resultado una valoración diferente que la que tendría cada una de las tomas si fuesen vistas de forma independiente.

 

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El experimento de Kuleshov, Pudovkin e Eisenstein

Vamos a empezar hablando del nacimiento del experimento, cómo se llevó a cabo y quienes fueron sus creadores. El concepto del efecto de Kuleshov parte de un experimento realizado por el cineasta Lev Kuleshov en colaboración con sus discípulos Sergei Eisenstein y Vselvolod Pudovkin.

Se trató de un experimento que combinaba diferentes grabaciones (rodadas por separado) y una escena (siempre la misma) de un primer plano del actor Ivan Mozzhujin. El actor mostraba en pantalla una expresión completamente neutra. Con este material se realizaron un total de tres combinaciones: la primera juntaba el plano del actor con un plato de sopa, la segunda lo hacía con una mujer desnuda en un sofá y la tercera con la imagen de una niña jugando.

El efecto Kuleshov fue descrito por el cineasta ruso, pero no fue el primero en utilizarlo. La convención ya se había establecido en Estados Unidos y hasta la fecha es parte esencial de la narrativa del cine clásico.

Se sometió a varios espectadores a la exposición de estos fragmentos combinados. A pesar de que la cara del actor era siempre la misma, los espectadores que vieron cada uno de los fragmentos interpretaron la expresión del actor de formas distintas. Así, quienes vieron el primer fragmento pensaban que el personaje tenía hambre, quienes vieron el segundo, lo asociaron a deseo o lujuria y, por último, quienes vieron el tercero, lo vincularon con una cierta expresión de alegría.

 

La propuesta de Kuleshov

Como podemos ver, el experimento reflejaba cómo, a través de diferentes composiciones, se podían extraer diferentes interpretaciones de las escenas, dependiendo del tipo de estímulos que antecedieran o siguieran a cada una de ellas.

A raíz de este experimento Kuleshov propuso que el significado percibido de una escena determinada se elabora en función de la secuencia de la que forma parte, no de la imagen por sí misma.

Dicho de otra forma, lo que provoca que una escena tenga significado es la unión de las distintas tomas, es decir, lo que dota de significado al cine, lo que le otorga una capacidad narrativa es el montaje audiovisual.

 

Controversia alrededor del experimento

Existen algunas discrepancias testimoniales sobre el experimento en las declaraciones de dos de sus creadores. Mientras que Kuleshov indicaba que las escenas previas a la cara del actor habían sido un plato de sopa, una mujer semidesnuda y una niña jugando; Pudovkin sustituía a la mujer desnuda por un plano de una mujer en un ataúd. A esta combinación de planos, según Pudovkin indicaba que el espectador asociaba la expresión del actor con una profunda tristeza y ensimismamiento.

Sin embargo, independientemente de la veracidad de este primer experimento, son muchos los autores y directores que han replicado las condiciones descritas por los rusos. Por ejemplo, Hitchcock lo hizo y observó la existencia de una influencia del montaje realizado respecto a la interpretación emocional por parte del espectador. El efecto Kuleshov existe y tiene una influencia directa en nuestra percepción de la realidad.

 

 

Se trata de un efecto que ha influido en la forma en la que se concibe el montaje cinematográfico. Y en cómo se construye la narrativa audiovisual a través de cómo se relacionan los planos entre sí para dotar de un significado concreto a cada escena. Un legado que perdura hasta nuestros días.

 

El legado del efecto Kuleshov

Aunque los dos ejemplos citados hasta ahora parecen indicar lo contrario, el efecto Kuleshov no se limita a las expresiones faciales. Aquí es donde entra en juego el papel de Sergei Eisenstein. El director soviético profundizó en cómo los espectadores relacionan una toma con la siguiente y creó una teoría cinematográfica basada en este fenómeno: el montaje dialéctico.

 

 

Para Eisenstein, el cine debería comunicarse con la audiencia a través del choque de dos tomas (tesis y antítesis), cuyos sentidos separados generarían una nueva idea en la mente del espectador. Uno de los ejemplos más famosos sobre los que construyó su teoría del montaje fue Octubre (1928). Eisenstein enfrentaba distintas imágenes para hacer que el público llegase a una serie de conclusiones concretas. Sobre religión, patria y comunidad.

 

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No solo en el cine

Es cierto que se trata de un efecto que nació en el cine y que es uno de los experimentos clave en la historia del montaje cinematográfico, pero el efecto Kuleshov ha llegado a otros ámbitos como, por ejemplo, la literatura. La lectura de un contenido determinado hacer que interpretemos los siguientes de manera distinta a como lo haríamos si los fragmentos precedentes fuesen distintos.

Pero el efecto Kuleshov no es algo que solo se pueda analizar en las artes. Las personas realizan este tipo de interpretaciones todos los días. Uno de los ejemplos más claros es el reconocimiento de expresiones faciales.

 

¿Quieres seguir los pasos de los montadores rusos? ¡Esta es tu oportunidad!

¿Te hemos descubierto cosas que no sabías sobre el efecto Kuleshov? Si ya lo sabías todo, nunca está de mas refrescar conocimientos. Lo que sí esperamos es haber servido de inspiración para que sigas los pasos de los cineastas rusos responsables de este experimento. Pero para poder hacerlo es necesaria formación.

No dudes en echarle un vistazo a nuestro curso de montaje audiovisual. Si tienes alguna duda, contáctanos sin compromiso. ¡A editar!

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