14 Sep 2019by David Barajas

Pioneros en el montaje audiovisual y cinematográfico

Pioneros en el montaje audiovisual y cinematográfico

Cuando pensamos en el cine lo más habitual es pensar principalmente en los actores, las actrices y los directores, sin darnos cuenta que existen muchísimos otros profesionales sin los cuales el séptimo arte no hubiese logrado convertirse en lo que es hoy en día. Los profesionales del montaje audiovisual son uno de los ejemplos más claros ya que, a pesar de que la gran mayoría no son famosos, muchos han sido fundamentales para el devenir de la historia del cine.

Hoy hemos decidido hacer un viaje al pasado del cine para conocer a los pioneros del montaje, a aquellos profesionales que supieron ver en la edición, el corte y el pegado de películas una puerta abierta a un mundo de posibilidades infinitas. Vamos a conocerlos.

 

Un poquito de contexto

Vamos a empezar haciendo una pequeña trampa, lo sabemos, ya que vamos a hablar de los hermanos Lumière.

En teoría ellos no deberían entrar dentro de este listado, ya que no tuvieron relación alguna con el montaje audiovisual, pero creemos que es importante hablar de ellos para comprender dónde estaba el cine antes de que llegaran el resto de los profesionales que nombraremos a continuación.

Cuando los hermanos Lumière comenzaron a realizar experimentos fílmicos, su trabajo consistía más que nada en filmar de forma continua escenas triviales de la vida cotidiana. Así, su proceso artístico consistía en colocar la cámara en un punto fijo mirando hacia lo que se quisiese grabar, hacer girar la manivela para comenzar a grabar, y seguir haciéndolo hasta que se acabara la película (son los creadores de lo que hoy llamamos un plano secuencia).

De esta forma, sus películas carecen por completo de edición y de montaje, aunque sirvieron como detonante de todo lo que vendría más tarde.

 

Los pioneros del montaje audiovisual

Georges Méliès

Pionero indiscutible del cine mundial, Méliès fue uno de los primeros en darse cuenta que si detenía la filmación, cuando volvía a hacerlo la realidad cambiaba y, por tanto, podría ser manipulada.

Esto dio paso a efectos como el stop trick, técnica que consiste básicamente en filmar una escena en la que hay un objeto determinado, detener la filmación, quitar ese objeto y retomar la filmación. De ese modo se hace creer al espectador que el objeto ha desaparecido.

Hoy, en pleno siglo XXI y con todos los adelantos tecnológicos que tenemos en materia de edición, podría parecer una técnica sumamente rudimentaria, pero los resultados que se obtenían a principios del siglo pasado eran realmente admirables. A continuación podéis ver una obra de Méliès en la que se utiliza esta técnica.

 

George A. Smith

Pero así como Méliès descubrió el potencial narrativo del cine a través de técnicas como el stop trick, es a George Smith a quien debemos el montaje audiovisual como lo conocemos hoy en día (es decir, como la posibilidad de ordenar a nuestro gusto las distintas tomas de una película).

Miembro de la Escuela de Brighton (un grupo de cineastas y fotógrafos pioneros que residían en Brighton a finales del siglo XIX y principios del XX), Smith fue también el creador del Kinemacolor, el primer dispositivo que permitía capturar imágenes en movimiento a color.

A continuación podemos ver la película “Las aventuras de Mary Jane”, en la que Smith no solo nos muestra cómo fueron los primeros pasos del montaje audiovisual, sino también el nacimiento del primer plano (atribuido a la ya nombrada Escuela de Brighton)

 

Edwin S Porter

Porter es otro de los grandes exponentes y pioneros del montaje cinematográfico. Influenciado fuertemente por la Escuela de Brighton (tanto, que no son pocos los que dicen que el trabajo de Porter es un mero plagio de la obra de aquellos artistas ingleses), Porter desarrolló, en los estudios de Thomas Edison, algunas de las primeras películas de corte claramente narrativo de Estados Unidos.

A diferencia de las obras de Méliès, por ejemplo,  en las que la filmación es casi teatral (la cámara fija de frente a un decorado que se presenta casi como un escenario), las obras de Porter son mucho más fluidas y, a pesar de que la cámara todavía permanece fija, se busca una narrativa mucho más dinámica.

A continuación os dejamos con The Great Train Robbery (Asalto y robo de un tren), considerada la primera película de acción del cine estadounidense y la primera del género western que cuenta, como nota de color, con uno de los primeros ejemplos del uso de escenas paralelas.

 

D.W. Griffith

Considerado por muchos el padre del cine moderno, Griffith supo utilizar diversas técnicas (como el flashback o el primer plano) para crear filmes que iban un paso más allá en comparación con lo que se había realizado hasta entonces en el mundo del cine.

Si los hermanos Lumière buscaban plasmar la realidad a través de sus películas y Méliès utilizaba puestas en escena que daban a sus films cierto aire fantasioso, Griffith será quien combine la imagen cinematográfica con el discurso propio de la novela para crear lo que hoy conocemos como el relato cinematográfico.

Con más de quinientas películas en su haber, Griffith fue uno de los cineastas más prolíficos de su época y uno de los principales representantes del uso del montaje audiovisual ligado a necesidades dramáticas.

 

Eisenstein

Abandonamos el cine inglés y americano para adentrarnos en un gran desconocido, que fue fundamental en los albores del séptimo arte: el cine ruso. Y, dentro de este vasto mundo nos detendremos en Serguéi Eisenstein, uno de sus máximos exponentes.

Para Eisenstein el montaje audiovisual no era simplemente un procedimiento con el cual unir diferentes escenas, sino una forma de manipular las emociones de la audiencia, llegando incluso a crear su propia teoría del montaje.

Dentro de esta teoría, Eisenstein establece diversos tipos de montaje, de entre los que sobresale el intelectual: en este tipo de montaje el argumento solo tiene la finalidad de transmitir una idea, utilizando una línea narrativa a partir de la cual se desarrolla toda una serie de reflexiones. Esta búsqueda reflexiva de un mensaje o idea es típica del cine ruso de principios del siglo XX.

A continuación podéis disfrutar de “El acorazado Potemkin”, obra de Eisenstein calificada como una de las mejores obras cinematográficas de todos los tiempos.

 

Hasta aquí llega nuestro repaso por alguno de los pioneros del montaje audiovisual y cinematográfico. Esperamos que te haya gustado y te recordamos que, si estás buscando un curso de edición de vídeo, en 35 mm te ofrecemos un Curso de Postproducción y Edición de vídeo con el que te convertirás en un/a profesional del sector. ¡No lo dejes pasar!

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