El cine analógico vuelve a estar de moda, y a pesar de que la era digital ha estado a punto de hacer desaparecer el celuloide afortunadamente cada día más directores apuestan por el tradicional formato de 35mm.
En este artículo haremos un breve repaso por las películas actuales que tratan de mantener vivo el cine analógico y más concretamente el de 35mm. Pero antes veamos los antecedentes de este formato de cine
Antecedentes del comienzo del final del cine de 35mm
El renacer del formato analógico
Aunque hoy lo digital sea el estándar, el giro empezó hace décadas. Tron (1982) suele citarse como una de las primeras películas en usar efectos generados por ordenador de forma destacada, pero la verdadera sacudida llegó más tarde: a finales de los 90 y, especialmente, en los 2000, cuando lo digital se instaló en la posproducción y terminó abriéndose paso también en el rodaje. Películas como Star Wars: Episode II – Attack of the Clones (2002) o Collateral (2004) ayudaron a consolidar ese cambio (mientras que The Matrix (1999) ya había demostrado el músculo de lo digital en efectos).
El cambio no se quedó en los platós. Las salas también tuvieron que adaptarse: durante los años 2010, la mayoría de cines del mundo sustituyeron los proyectores de 35 mm por proyectores digitales. Para muchas salas pequeñas, esa reconversión fue un coste difícil de asumir, y en ese proceso el celuloide pasó de ser lo habitual a convertirse casi en una excepción.
Al mismo tiempo, la industria que fabricaba película cinematográfica se fue reduciendo. En 2012, Fujifilm anunció el fin de su película para cine, y Kodak quedó como el gran fabricante que seguía produciendo stock cinematográfico a gran escala. Con el formato contra las cuerdas, varios directores (Christopher Nolan, Quentin Tarantino, Martin Scorsese o J.J. Abrams, entre otros) impulsaron una defensa pública del celuloide que acabó traduciéndose en acuerdos de suministro con los grandes estudios a mediados de la década de 2010.
Desde entonces, rodar en película no es “volver al pasado”, sino elegir otra forma de imagen: más orgánica, con grano, con textura y con un carácter muy difícil de imitar del todo. Títulos como The Master (2012), Interstellar (2014), Los odiosos ocho (2015), Dunkirk (2017) o The brutalist (2024/2025) forman parte de esa ola que mantiene viva la llama.
Películas actuales rodadas en 35mm
Ahora sí: con este contexto, veamos qué películas recientes han apostado por el 35 mm.
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Star Wars: Episodio VII- El Despertar de la Fuerza (2015)
En 2015 se estrenaba el episodio VII de Star Wars, su director J.J.Abrams quiso darle un aspecto similar a la primera parte de la saga y para ello empleó cámaras de 35mm para rodar la mayor parte de la película.
Aunque para crear el mismo ambiente de hace 40 años se filmó en Panavisión 35 mm, también se han utilizado distintos efectos especiales digitales, de hecho, varios planos de la película están rodados con ARRI Alexa y RED Epic. y para algunas escenas se ha empleado captura de movimiento facial MoCap (motion capture) en algunos personajes.
La liga de la Justicia (2017)
La película de superhéroes basada en las historietas de DC Comics dirigida por Zack Snyder está filmada en la película Kodak de 35 mm con las cámaras ARRIFLEX 435 y 235.
La cinta continua los acontecimientos posteriores a la muerte de Superman en “Batman vs Superman”. En esta ocasión, Bruce Wayne recluta un equipo de metahumanos para salvar al planeta de la amenaza catastrófica representada por Steppenwolf y su ejército de parademonios.
Lo curioso de esta película es que el director Snyder abandonó el proyecto durante su postproducción en mayo de 2017 tras la muerte de su hija.
Joss Whedon se encargó de finalizar el trabajo de Snyder y tuvo que enfrentarse a dos meses de Reshoots (material que se graba durante la post-producción). Cuando quisieron contar nuevamente con todas las estrellas se encontraron con Henry Cavill (Superman) se había dejado bigote para Mission: Impossible – Fallout, por lo que el equipo de VFX de Justice League tuvo que recurrir al uso de efectos especiales para eliminar el moustache digitalmente.
Si veis la película, podéis observar claramente algo extraño en la zona del bigote de Superman, a pesar de que esta superproducción de Hollywood ha costado 300 millones de dólares.
El sacrificio de un ciervo sagrado (2017)
La cinta del director Yorgos Lanthimos con Colin Farell y Nicole Kidman nos narra la vida de una familia aparentemente perfecta que poco a poco se ve sumida en una extraña e inquietante historia.
La fotografía está dirigida por Thimios Bakatakis y como os imagináis está rodada en celuloide de 35mm.
Lanthimos es un firme defensor del formato analógico y confiesa que le resulta mucho más agradable rodar con película. En dos ocasiones ha rodado en digital y tiene claro que no volverá a hacerlo.
Bakatakis seleccionó una gama de lentes Panavision Ultra Speed y Zeiss Master Prime ultra gran angular (entre 10 mm, 12 mm y 17 mm de distancia focal) para tomas en gran angular. Estos fueron acompañados por lentes de mayor distancia focal, de 85 mm a 150 mm, lo que permitió, a través de poca profundidad de campo, primeros planos súper íntimos en los rasgos faciales y los ojos de los personajes. Si bien la cámara generalmente se movía sobre la plataforma rodante, las lentes de zoom Optimo contribuyeron a la naturaleza espeluznante de las imágenes.
En “El sacrificio de un ciervo sagrado” Lanthimos indicó a su director de fotografía que la cámara apareciera como una presencia extraña e inquietante, siguiendo y observando a los personajes desde ángulos agudos por encima y por debajo de sus líneas de visión, logrando así intensificar el drama psicológico de la cinta.
En el tráiler de la película se ve claramente lo que Lanthimos buscaba: Terror psicológico en estado puro.
First man (El primer hombre) (2018)
La película que se estrenó en 2018 está protagonizada por el actor Ryan Gosling y cuenta la historia de Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna. La cinta ganó un Oscar a los Mejores Efectos Visuales.
El director Damien Chazelle decidió transmitir al público la estética de los años 60 y lo que se experimenta durante un viaje al espacio. Para ello, rodó en formato scope (ratio 2.39:1), también en panorámico (ratio 16:9, de las televisiones actuales) y en el formato TV NTSC (ratio 3:2, el estándard NTSC, de los televisores americanos de la época).
El formato de 16 mm se usó en la mayoría de las escenas que ocurren dentro de la nave espacial y películas de 35 mm para las escenas que tienen lugar en la casa de Armstrong y alrededor de las instalaciones de la NASA.
La favorita (2018)
“La Favorita” es una película británica dirigida por Yorgos Lanthimos y protagonizada por Emma Stone, Rachel Weisz, Olivia Colman, Nicholas Hoult, Joe Alwyn y Mark Gatiss.
De nuevo el director de fotografía Robbie Ryan vuelve a apostar por el formato analógico para recrear esta cinta de época que nos cuenta la historia de Abigail, la nueva sirvienta de la reina Ana Estuardo, que con su simpatía y carisma se gana poco a poco la confianza de la monarca, despertando los recelos de Lady Sarah, que es la que realmente gobierna el país debido a la delicada salud de la reina.
Robbie Ryan combinó una película de 35mm con una serie de lentes esféricos Primo de enfoque cercano que abarcan visualmente a los personajes y que se asemeja al aspecto de la lente ojo de pez, pero con una distorsión visual especial.
Ryan seleccionó la película negativa de color KODAK VISION3 500T 5219 para las secuencias nocturnas de interior / exterior de la producción, la película negativa de color KODAK VISION3 200T 5213 para interiores de día y KODAK VISION3 50D Película negativa de color 5203 utilizada para escenas exteriores diurnas.
El Faro (2019)
Otra cinta que ha sido rodada en 35 mm, y esta vez en blanco y negro, es “El Faro”, que cuenta como dos fareros (Willem Dafoe y Robert Pattinson) afrontan un turno de cuatro semanas juntos y cómo tratan de evitar dejarse arrastrar por la locura en una isla remota y misteriosa de Nueva Inglaterra en 1890.
El director Robert Eggers filmó en un formato casi cuadrado con proporciones 1.19:1. También utilizó dos objetivos de 1912 y otro de la década de 1930. La película empleada para filmar fue la Kodak Double-X, entre otros motivos porque es prácticamente la única que a día de hoy se puede conseguir.
The Irishman (2019)
La última cinta de Martín Scorsese cuenta con la fotografía de Rodrigo Prieto, que utilizó una plataforma personalizada de tres cámaras para facilitar la aplicación de efectos digitales de rejuvenecimiento que hicieron que De Niro, Pacino y Pesci se vieran más jóvenes en las escenas de flashbacks.
El irlandés se filmó principalmente en película de 35 mm con una Arricam ST y LT y con RED Helium para los segmentos filmados en digital, utilizando además dos cámaras infrarrojas Alexa Mini como «cámaras testigo» para el proceso de rejuvenecimiento.
La cinta de Scorsese producida por Netflix, estuvo nominada a diez estatuillas Oscar y es la película más cara del director norteamericano, con un presupuesto de 150 millones de euros.
Historia de un matrimonio (2019)
Otra película de la plataforma Netflix que apuesta por el formato analógico es “Historia de un matrimonio”, protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver. Una decisión que su director de fotografía Robbie Ryan justifica, entre otras cosas, porque la película Kodak de 35mm empleada es la mejor herramienta para captar los tonos de la piel.
La cámara utilizada fue la Arricam ST con lentes Panavision Primo Prime
La película cuenta la historia de un director de teatro y su mujer, actriz, que luchan por superar su divorcio y que les lleva al extremo tanto en lo personal como en lo creativo. Además, deben aprender a convivir para lograr una estabilidad en la vida de su hijo pequeño Henry.
Érase una vez en Hollywood (2019)
La última película de Quentin Tarantino, también está rodada en formato 35mm.
Obviamente, Tarantino utiliza el celuloide ya que es un firme defensor del formato analógico. El director estadounidense opinaba por el año 2014 que: “Por lo que entiendo, la proyección digital es la muerte del cine tal como yo lo he conocido siempre”[…] “Tengo la esperanza de que haya una generación futura mucho más inteligente que se dé cuenta de lo que estamos perdiendo”.
En este caso, la cinta de Tarantino ambientada en los años 60 requería una estructura de textura que soportara tanto el blanco y negro como un rico color saturado para recrear fielmente el Hollywood de la época.
El director de fotografía Robert Richardson, tres veces ganador del Oscar a la mejor fotografía lo consigue, sin duda, gracias a la película de 35mm.
Mujercitas (2019)
La nueva versión del clásico literario de Louisa May Alcott dirigida por Greta Gerwig se estrenó el pasado año 2019 y su hermosa fotografía está dirigida por el francés Yorick Le Saux.
Rodada nuevamente en 35 mm, “Mujercitas” nos muestra la vida de cuatro hermanas durante su paso de la adolescencia a la madurez, que a pesar de las escaseces y la ausencia paterna se mantienen unidas y felices.
La película recibió muy buenas críticas por su narración cálida, sincera y trascendente. También destaca la aportación de la fotografía de Le Saux que consigue plasmar la realidad de la historia gracias a la textura que le proporciona la película de 35mm, donde los tonos sutiles de las caras, así como los colores de la naturaleza, tienen muchos más matices que si se hubiese filmado en digital.
Rodada en una relación de aspecto de 1.85: 1 para conseguir un encuadre que permitió un retrato íntimo de los personajes, Le Saux combinó cámaras ARRICAM ST y LT con primos Cooke S4, utilizando principalmente distancias focales de 27, 32, 40 y 50 mm.
Hasta aquí nuestro recorrido por algunas de las películas actuales rodadas en 35mm.
Licorice Pizza (2021)
El aclamado director Paul Thomas Anderson, conocido por su amor incondicional al celuloide, apostó por el formato de 35 mm para esta nostálgica historia de amor juvenil ambientada en el Valle de San Fernando en los años 70.
Junto al director de fotografía Michael Bauman, Anderson utilizó cámaras Panavision Millennium XL2 para capturar la esencia visual de la época. El uso del 35mm fue fundamental para otorgarle a la película esa textura granulada, cálida y ligeramente imperfecta que evoca directamente a los recuerdos ya las producciones cinematográficas de la década de 1970.
Oppenheimer (2023)
Christopher Nolan y el director de fotografía Hoyte van Hoytema apostaron por rodar Oppenheimer en película, con 65 mm e IMAX de 70 mm (y algunos pasajes en 35 mm). Esa elección le da al biopic un tamaño poco común: primeros planos enormes, detalles muy nítidos y una imagen con presencia, de las que llenan la sala.
La historia se mueve entre laboratorios, pasillos de poder y el polvo de Los Álamos, y el formato grande no está solo para “verso bonito”. Ayuda a tensar el ambiente: miradas que duran demasiado, silencios que pesan y una atmósfera que se siente densa. El grano y el contraste del celuloide hacen el resto: telas, humo, papeles, piel… todo tiene textura, nada queda excesivamente pulido.
Y cuando llegan las escenas más espectaculares, el 70 mm no las convierte en fuegos artificiales, sino en algo directo, casi intimidante. En un momento en el que la imagen digital tiende a lo perfecto, Oppenheimer recuerda por qué el cine en película sigue teniendo algo especial: porque se ve vivo, y porque se siente distinto.
Pobres Criaturas (2023)
Yorgos Lanthimos, uno de nuestros directores favoritos, y el director de fotografía Robbie Ryan (quienes ya colaboraron en La Favorita ) volvieron a unir fuerzas ya apostar por el celuloide en esta surrealista y multipremiada cinta protagonizada por Emma Stone.
Para dar vida al extraño y colorido mundo de Bella Baxter, se rodó en película Kodak de 35mm, combinando blanco y negro con rollos de color Ektachrome (un tipo de película reversible que Kodak resucitó recientemente). Esta elección técnica fue clave para conseguir los colores vibrantes, saturados y casi oníricos que caracterizan la estética única de la película.
Nosferatu (2024)
Robert Eggers, después de El Faro , vuelve con esta revisión del clásico del vampirismo. Siguiendo su forma de trabajar, él y su director de fotografía de siempre, Jarin Blaschke, decidieron rodarla en 35 mm y en color.
En una historia de terror gótico ambientada en el siglo XIX, el celuloide les permitió conseguir sombras muy profundas, contrastes marcados y una textura oscura que en digital sería difícil de igualar con la misma autenticidad. Con esta elección, Eggers refuerza su papel como uno de los grandes defensores actuales del formato analógico.
The brutalist (2024/2025)
Brady Corbet y el director de fotografía Lol Crawley se lanzan aquí una auténtica odisea visual, rodada por completo en VistaVision (un formato de 35 mm en el que la película corre en horizontal para lograr una resolución casi el doble que la estándar).
A lo largo de sus 215 minutos, el celuloide sirve para acompañar la evolución de la arquitectura y la luz durante décadas, con una imagen densa y una claridad enorme que mira de frente al clásico de Hollywood. Aunque tuvo estrenos limitados a finales de 2024, su proyección en copias de 70 mm y en formato analógico se expandió durante todo 2025.
Los pecadores (2025)
Ryan Coogler vuelve a trabajar con su colaboradora habitual, la directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw, en este thriller de terror gótico ambientado en el sur de Estados Unidos durante la era de Jim Crow. Está rodada íntegramente en película Kodak de 35 mm, buscando una estética cruda, densa y con mucho grano, para reforzar la atmósfera sobrenatural y el suspenso.
Aquí el celuloide funciona también como una declaración de intenciones: alejarse de la pulcritud digital y abrazar una textura visual orgánica que recuerde al cine de género más clásico.
The Materialists (2025)
Tras el éxito de Past Lives , Celine Song vuelve a confiar en el 35 mm para su nueva comedia romántica ambientada en Nueva York. Junto al director de fotografía Shayer Hajrezayi, usa el celuloide para darle a la ciudad una calidez y una nostalgia contemporánea muy particulares.
En su historia, el 35 mm es clave para capturar la humanidad de los rostros y la luz natural de la ciudad, manteniendo esa sensibilidad visual que ya se ha convertido en su sello.
Weapons (2025)
Zach Cregger, el director de Barbarian , sube aquí la escalada con un épico de terror coral rodado en 35 mm. La elección de película tradicional busca dar una cohesión visual clara a una historia que va saltando entre muchos personajes y situaciones extremas.
Ese soporte físico ayuda a que la acción y el horror se sientan más asentados, aportando una profundidad de campo y una reproducción del color que refuerzan el realismo visceral de la película.
Jurassic World Rebirth (2025)
Con Gareth Edwards en la dirección y John Mathieson en la fotografía, esta nueva entrega se rodó en 35 mm (en concreto, Kodak Vision3 5203 y 5219). A diferencia de muchas superproducciones actuales, Edwards elige el celuloide para que los dinosaurios y los entornos selváticos tengan un peso visual y un realismo que conectan directamente con la película original de 1993.
La textura del grano y la saturación natural ayudan a integrar los efectos prácticos y digitales de una forma más orgánica y cinematográfica.
Marty Supreme (2025/2026)
Josh Safdie y el legendario director de fotografía Darius Khondji optaron por el 35 mm con lentes Panavision para esta película biográfica sobre el jugador de ping-pong Marty Reisman. Ambientada en los años 50, la película aprovecha el soporte analógico para recuperar una vibrante estética y contrastada, y para capturar la energía frenética de Nueva York.
El uso de película Kodak ayuda a representar con fidelidad las texturas de la época, desde el humo de los palos hasta los reflejos en las mesas de juego, manteniendo el estilo crudo y táctil característico de los hermanos Safdie.
¡La novia! (2026)
Maggie Gyllenhaal dirige esta reinterpretación del mito de la novia de Frankenstein, con el director de fotografía Lawrence Sher. La película se filmó en celuloide de 35 mm para recoger el diseño de producción expresionista y los contrastes de luz complejos que marcan esta versión punk y romántica ambientada en los años 30.
El formato analógico hace que piel, vestuario y decorados ganen una vida vibrante y con textura, alejándose del estándar visual de muchos remakes modernos.
La Odisea (2026)
Christopher Nolan dirige esta adaptación épica usando cámaras IMAX de 65 mm y 35 mm para contar el viaje de Odiseo. Tras rodar más de 2 millones de pies de película, trabajó con IMAX para desarrollar cámaras más ligeras y silenciosas, capaces de rodar escenas de diálogo íntegramente en formato analógico.
Aquí, el fotoquímico es clave para transmitir la inmensidad del mar y la fuerza de los elementos naturales, buscando una experiencia visual inmersiva que el grano de la película puede aportar.
Dune: El Mesías (2026)
Para cerrar su trilogía, Denis Villeneuve decide apartarse de la tradición digital de las dos entregas anteriores y rodar secuencias clave directamente en película de 65 mm y en IMAX de 70 mm. Con el director de fotografía Linus Sandgren, busca una imagen más “cruda y menos performativa”, aprovechando la latitud del celuloide para retratar los paisajes de Arrakis con mayor profundidad cromática.
Ese paso al formato físico marca un cambio estético importante, dando al final de la saga una cualidad más mística y orgánica.
El regreso del celuloide: cuando lo analógico se planta frente a la IA
Hasta aquí llega nuestro repaso a algunas de las películas recientes rodadas en 35 mm. Y sí: el cine en celuloide parece estar viviendo una especie de segunda juventud. Lo curioso es que este regreso coincide con un momento en el que la inteligencia artificial entra con fuerza en la industria, empujando hacia lo digital y lo automatizado. Aun así, cada semana aparecen nuevos títulos que dejan claro que lo analógico no es solo una moda “vintage”, sino una manera de defender lo humano, lo artesanal y lo que se puede tocar.
En ese renacer, Kodak (la gran compañía que sigue produciendo película cinematográfica a gran escala) ha tenido un papel clave. Los números acompañan: después del crecimiento del 21 % en 2019, la empresa ha seguido registrando una subida de ingresos ligada a la película para cine en los años siguientes, impulsada sobre todo por acuerdos de suministro a largo plazo con estudios como Disney, NBCUniversal, Paramount, Sony y Warner Bros. Y en sus informes de 2024 y 2025, la división de Advanced Materials and Chemicals ha mantenido una rentabilidad constante, señal de que la demanda de 35 mm y 65 mm no solo aguanta, sino que aprieta: tanto, que la planta de Rochester ha tenido que trabajar a turnos de 24 horas para atender pedidos de grandes producciones.
A este empuje también le han dado gasolina dos cosas: el regreso de emulsiones míticas como Ektachrome y el tirón de títulos como Oppenheimer o The Brutalist, que han alimentado una auténtica “fiebre del 70 mm”. El resultado se ha notado en todo el mundo: carretes que se agotan, laboratorios que vuelven a ponerse en marcha y una sensación bastante clara de que, en plena era de la imagen generada con Inteligencia Artificial, la textura física sigue teniendo algo especial. Que el celuloide sea hoy más rentable que hace una década no es solo una anécdota: es una señal de que, para conservar ciertas imágenes en la memoria, todavía nos gusta que tengan peso y grano de verdad.
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