11 Mar 2020by 35mm.es

El ritmo externo: el momento de ordenar los planos

El ritmo externo: el momento de ordenar los planos

La figura del montador es una de las más importantes dentro de la producción cinematográfica. Se trata de la persona que da vida a la idea concebida en el guion y corrige, ajusta y da forma a la película en la sala de montaje con la ayuda del director. Un buen montador es capaz de dotar de ritmo externo a cada secuencia. Es el encargado de ordenar los planos de tal manera que lo que el director quiere contar cobre sentido y tenga significado.

Un editor es siempre el mejor amigo del director y, muchas veces, es quien decide qué es lo que funciona y qué es lo que no, quien saca fuera ideas que en la cabeza del realizador eran espectaculares. Una escena puede ser brillante, pero puede no encajar con el tono y el ritmo externo de la película. Detectar esto es una cuestión de buen ojo, experiencia y talento.

Sigue leyendo porque te vamos a descubrir todos los secretos para que te conviertas en un excelente montador. Pero ten en cuenta que, además de talento, es necesaria formación. Pero, sobre todo, mirar, escuchar y practicar.

 

Un poco de contexto: historia del montaje

Antes de entrar más en detalle, te vamos a hacer un rápido repaso a la historia del montaje. Así pondrás aún más en valor la importancia de la figura del editor dentro de la producción cinematográfica.

Son muchos los tipos y estilos de montajes que se han desarrollado a lo largo de la historia. Los pioneros del montaje surgen en los albores del cine. Es durante los primeros compases del cine mudo cuando se empieza a establecer un lenguaje narrativo propio y que es el que se conserva hasta el día de hoy, un lenguaje que se basa en el montaje.

Aunque las primeras cintas que se realizan son fundamentalmente planos secuencia, ya en los primeros momentos del cine, figuras como Méliès o Porter son los primeros en experimentar con el montaje y con la postproducción.

La teoría del montaje afirma que un plano comunica su mensaje a la audiencia con sus características rítmicas e intelectuales y con la manera en que se comunica con otros planos.

Sin embargo, son Griffith y Eisenstein quienes acaban de definir lo que es el montaje. El director americano es el primero en usar flashbacks y primeros planos, mientras que el ruso es el responsable de definir una teoría del montaje que se sigue enseñando hoy en día.

 

Ritmo interno y ritmo externo: del director al montador

El ritmo de una película es algo que depende de muchos factores. En este artículo nos vamos a centrar más en hablar sobre el ritmo externo, pero debes tener en cuenta que también existe el ritmo interno.

 

Ritmo interno: el director

Cuando hablamos de ritmo interno, estamos hablando sobre el movimiento dentro del plano. Aunque hayas decidido hacer un plano fijo, dentro de él es probable que haya movimiento. Por ejemplo, un coche que entra y sale del plano, una persona que entra en plano y se sienta en un sofá… Lo que tu imaginación quiera hacer.

La planificación de cada escena, de cada plano es responsabilidad del director o realizador. Por lo que lo que pase dentro de ella es la imagen que el realizador quiere plasmar para contar su historia.

 

Ritmo externo: el montador

Todas las escenas, tengan o no ritmo interno, lo que sí van a tener es ritmo externo. El ritmo que brota del corte que se produce en la sala de montaje. Es aquí donde se da vida a todo el proceso de grabación y es el editor quien tiene que sacar el máximo partido posible al material que se haya grabado.

El ritmo de una película, una serie o un videoclip nace aquí. En el lugar donde se manipula el tiempo y se maneja y da forma a las elipsis cinematográficas.

 

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Ritmo externo: la lectura del plano

Como ya te hemos comentado, es el montador junto con el director quien elige la duración y el orden de los planos. Una duración que está marcada por el tiempo de lectura de cada plano, es decir, el tiempo que como espectadores tardamos en interpretar lo que se nos está enseñando en pantalla.

Son varios los factores que influyen en cuánto tardamos en entender cada una de las escenas de la película:

  • Tamaño de plano. El espectador tiende a tardar menos en determinar qué es lo que está enseñando un plano detalle respecto a lo que tarda en entender todo lo que pasa en un plano general.
  • Iluminación. Cuando un plano está muy oscuro resulta más difícil saber qué es lo que se nos está contando o que es lo que está sucediendo en pantalla. Por lo que su tiempo de lectura va a ser mayor que el de una escena más iluminada.
  • Profundidad de campo. Un plano con mucha profundidad de campo puede contener más información que uno con menos. Por lo tanto, los espectadores van a tardar mucho más tiempo en interpretar qué es lo que sucede.
  • Elementos en pantalla. Si la escena tiene demasiados elementos en pantalla, es fácil hacer que el espectador se pierda, por lo que un plano que contenga demasiada información puede ser de difícil lectura si no se ajusta correctamente su duración.

 

 

El tiempo exacto para definir la duración de un plano en una secuencia audiovisual es fundamental para el control sobre la continuidad narrativa y la distribución de la información del mensaje que se quiere transmitir. Por ejemplo, a veces, por cuestiones expresivas, puede pasar que un plano detalle dure más o un plano largo dure menos, buscando una reacción concreta en el espectador. Esto sucede en algunas secuencias que buscan que sea el espectador el que intuya qué es lo que va a suceder a continuación.

 

Ritmo externo: el orden de los planos

Para dotar a una creación audiovisual de sentido y ritmo, el orden de los planos se vuelve igual de importante que la duración de los mismos. El significado de cualquier escena puede cambiar en función de donde se coloquen determinados planos.

El ejemplo más obvio de esto es el experimento de Kuleshov, que seguro que todos habréis visto. Una de las escenas más conocidas de los teóricos del montaje rusos. Una escena en la que se muestra cómo con el montaje podemos conseguir que los espectadores interpreten cosas totalmente distintas.

 

 

Ser montador: ¡talento y formación!

El editor es el encargado de conseguir que una secuencia de cine, televisión o videoclip funcione bien en la pantalla, que todo eso que el director quería contar se transmita a los espectadores. Se trata de un trabajo complicado que requiere de un buen ojo y talento.

Conseguir que la escena tenga ritmo externo es probablemente una de las tareas más importantes dentro de la producción audiovisual. Sin embargo, como en toda profesión especializada, es imposible que alcances todas tus metas si no cuentas con la mejor formación.

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