17 Dic 2019by 35mm.es

Los mejores directores de fotografía: James Wong Howe

Los mejores directores de fotografía: James Wong Howe

Existen películas que se han hecho icónicas para la historia del cine. Algunas son modernas, como Avatar, otras algo más viejas pero todavía vigentes, como por el ejemplo la trilogía de El Padrino, y otras realmente antiguas que se han quedado impregnadas en nuestra retina, incluso aunque no las hayamos visto. Un ejemplo de este último caso es la película «Fantasía», de Disney, cuyo Director de Fotografía fue el chino-estadounidense James Wong Howe, del que hablaremos en profundidad hoy.

 

¿Quién fue James Wong Howe?

Nacido en Taishan, ciudad de la provincia costera de Guangdong (China), en 1899, James Wong Howe (cuyo nombre real era Wong Tung Jim) se mudó con su familia a Estados Unidos cuando tenía solo cinco años, ya que su padre había conseguido trabajo en la expansión del Ferrocarril del Pacífico Norte.

Wong tuvo una infancia infeliz debido a la discriminación que tuvo que sufrir durante años, principalmente en forma de burlas racistas de niños del vecindario.

Cuando tenía unos 12 años, compró una cámara Kodak Brownie en una farmacia, con la que fotografió sistemáticamente a sus hermanos y hermanas. El problema fue que, como la Kodak Brownie no tenía visor, todas las fotos salieron con las cabezas cortadas :D.

Contrario a lo que sucedía con otros directores de fotografía, el sueño de Wong de pequeño no era ser un artista, sino un luchador, por lo que se mudó a Oregón para convertirse en boxeador profesional.

Cuando su interés por el pugilismo disminuyó, se mudó a Los Ángeles, donde consiguió un trabajo como asistente de un fotógrafo comercial. Allí estuvo algún tiempo hasta que fue despedido tras reveleras unas fotos para un amigo en el cuarto oscuro de la empresa.

 

Sus comienzos en el mundo del cine

Jimmie Howe, como lo conocían en la industria del cine, fue contratado más tarde por el departamento de fotografía de los estudios de Jesse Louis Lasky, un productor de cine pionero en la industria.

Allí trabajó por unos diez dólares a la semana recogiendo restos de nitrato del piso de la sala de corte (un trabajo más importante de lo que parece, ya que los incendios de nitrato en las salas de edición eran bastante frecuentes). Este trabajo le permitió familiarizarse con las cámaras de cine, el equipo de iluminación y el proceso de desarrollo de la película.

Para 1917, James Wong Howe ya se había graduado como asistente de sala de edición, título que le sirvió para trabajar sosteniendo la claqueta en las películas de Cecil B. DeMille, otro de los grandes productores de la primera mitad del siglo veinte.

Este puesto lo consiguió un día que DeMille necesitaba a todos sus asistentes de cámara para manejar varias cámaras a la vez en una película. Esta situación no dejó a nadie para sostener la claqueta, por lo que James fue reclutado y recibió el título de “cuarto asistente de camarógrafo”.

Con el tiempo, la consideración de DeMille por Wong Howe iría creciendo, hasta que finalmente lo ascendería a camarógrafo en Paramount (el nuevo nombre que había adoptado el estudio de Jesse Louis Lasky), donde su talento se hizo patente para todos.

Para ese momento, este chino afincado en Estados Unidos ya era un completo aficionado a la fotografía desde hace mucho tiempo. Incluso se ganaba algún dinero extra fotografiando estrellas de Hollywood en sus ratos libres.

 

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Sus innovaciones salen a escena

El salto de Wong de asistente de cámara a camarógrafo se dio gracias a una de las tantas invenciones por las que más tarde se haría famoso.

En su trabajo como fotógrafo, Wong tuvo de clienta a Mary Miles Minter, una conocida actriz de cine que tuvo una carrera fugaz durante las dos primeras décadas del siglo pasado.

Minter elogió las fotografías de James Wong Howe porque habían logrado que sus ojos azul pálido, que no solían verse bien en las películas, parecieran oscuros. Cuando ella le preguntó si podía replicar el efecto en un film, él le dijo que sí, y ella le ofreció un trabajo como camarógrafo.

La realidad es que Howe no sabía cómo había hecho que los ojos de Minter parecieran oscuros. Más tarde se dio cuenta de que un trozo de terciopelo negro en el estudio que había sido pegado cerca de su cámara fija había proyectado una sombra en los ojos de Minter, haciéndolos ver más oscuros.

Tras este descubrimiento, James diseñó un marco de terciopelo negro a través del cual la lente de la cámara sobresalía para filmar los primeros planos de Minter. Gracias a este dispositivo logró oscurecer sus ojos, tal como ella lo deseaba.

Muy pronto corrió la noticia de que Minter había contratado a un misterioso camarógrafo capaz de hacer que sus ojos azules se registraran en la película, y como había muchos otros actores y actrices con ojos claros con el mismo problema, James Wong Howe se convirtió en una estrella de la cinematografía.

 

James Howe se convierte en Director de Arte

Después de trabajar como camarógrafo en algunas películas, Howe dio el salto a Director de Fotografía, primero en «Drums of Fate» (1923) y luego en «Mantrap» (1923), dos películas en las que trabajó la ya nombrada Mary Miles Minter.

Su demanda era tan alta que pasó a trabajar por cuenta propia en otras películas mudas como «Flor de Capricho» o «Laugh, clown, laugh».

La fotografía en «Mantrap» fue su gran tarjeta de presentación como Director de Fotografía, ya que contribuyó en buena medida a resaltar el atractivo sexual de Clara Bow, la actriz protagonista. Para lograrlo, Howe le dio a Bow un resplandor suave, rodeándola con una luz natural brillante, que la transformaba en una diosa sexual casi tridimensional.

Incluso en esta etapa temprana de su carrera, Howe había desarrollado un enfoque estético realmente sólido para el cine, basado en una iluminación novedosa y expresiva. A su vez, la película terminó de reforzar su reputación como maestro en el manejo cuidadoso de la imagen femenina.

 

El cine mudo empieza su decadencia

Para principios de la década del treinta, Howe se fue a China a filmar fondos de locaciones para una película que quería hacer sobre el país asiático como director. Cuando regresó a los Estados Unidos, Hollywood se encontraba en medio de una agitación tecnológica en la que el cine sonoro estaba empezando a hacer desaparecer al cine mudo.

Para ese momento, el cine mudo se había convertido en una forma de arte con sus propias técnicas artesanales, pero nada pudo hacer cuando llego el sonido. La posibilidad de agregar sonido pregrabado y, sobre todo, las voces de los actores y actrices, era una ventaja absolutamente imbatible.

El problema del cine sonoro es que hizo que muchos productores de Hollywood entraran en pánico y contrataran únicamente a profesionales que tuvieran cierta experiencia con este nuevo formato, desechando a otros que hasta entonces habían sido vistos como maestros artesanos del cine mudo.

 

Howe se abre camino en el cine sonoro

Por suerte para Howe, el director William K. Howard, que estaba trabajando en su película «Camarotes de lujo» (1931), estaba en plena búsqueda de alguien con una experiencia como la suya. Howe realizó algunas pruebas para la película que impresionaron al estudio lo suficiente como para darle permiso a Howard para contratarlo.

Una vez más, su carrera prosperó y pasó nuevamente a tener mucha demanda. Obtuvo el sobrenombre de “Lower Key Howe” (algo así como Howe en clave baja) por su iluminación de interiores de bajo contraste. En 1933 dejó el trabajo independiente y comenzó a trabajar internamente en la Metro Goldwyn Mayer, donde ganó todavía más reputaicón.

En MGM filmó «La Cena de Tom y Jerry» (1934) en 18 días y «El enemigo Público Número 1» (1934) en 28. Después de trabajar en unos 15 films para MGM, se mudó a Warner Bros, donde filmó la película «Argel» (1938), con la que obtuvo su primera nominación a los premios Óscar. Este film emocionó tanto al estudio que le hicieron firmar un contrato de siete años, en los que filmó un total de 26 películas (más otras cuatro en préstamo a otros estudios).

 

La estética de James Wong Howe

Howe era un maestro en el uso de las sombras, además de ser uno de los primeros Directores de Fotografía en utilizar la fotografía de enfoque profundo, es decir, una fotografía en la que tanto el primer plano como los planos distantes permanecen enfocados.

Su trabajo de cámara generalmente era discreto, pero podía ser bastante espectacular cuando la narrativa lo requería. En el contexto de la producción de estudio de la época, el sentido de la iluminación de Wong Howe es realmente impresionante.

Wong Howe utilizó también fondos para simbolizar la psicología de los personajes de cada película, como en el film «Perseguido (1947)», donde el paisaje desértico sirve para resaltar la torturada mente de Jeb Rand, personaje protagonizado por Robert Mitchum.

 

El perfil innovador de Howe

Wong Howe fue famoso por sus innovaciones, incluyendo poner a un camarógrafo con patines y una cámara de mano dentro de un ring de boxeo para que la película «Cuerpo y alma» (1947) meta a la audiencia de lleno en el ring.

Otro invento de este chino-americano fue atar cámaras a las cinturas de los actores en «The Brave Bulls» (1951) para dar una perspectiva más cercana y más realista sobre las corridas de toros. También fue aclamado por su trabajo con el seguimiento y la distorsión en «Plan diabólico» (1966), película en la que utilizó una lente de ojo de pez de 9 mm para sugerir la inestabilidad mental del personaje.

 

Un leve declive

Quizás debido al racismo o tal vez debido a la persecución posterior a la Segunda Guerra Mundial que se hizo de los artistas comunistas o asociados de alguna manera al comunismos, la reputación profesional de James Wong Howe comenzó a declinar a fines de la década de 1940.

Durante este declive, fue calificado como “difícil de trabajar”, y los productores comenzaron a preocuparse por los posibles berrinches que pudiera tener en el set.

Aunque Wong Howe nunca fue incluido en la lista negra (una lista en la que se incluían a los artistas relacionados con el comunismo), quedó bajo el escrutinio del Comité de Actividades Antiamericanas por su propensión a trabajar con “rojos”.

 

Su faceta como director y su primer Óscar

En 1953, James tuvo la oportunidad de dirigir un largometraje por primera vez: la biografía del fundador de los Harlem Globetrotters, Abe Saperstein. La película, Go Man Go (1954), finalmente fue un fracaso y solo logro empeorar un poco más su reputación.

Howe logró salir de la depresión de su carrera, y después de que la persecución a los comunistas alcanzara su punto culminante en 1954, ganó su primer Oscar por la fotografía en blanco y negro de «La rosa tatuada» (1955), en la que las sombras creadas por Howe revelan la agitación emocional de la protagonista. Finalmente dirigió una película más, «Invisible Avenger» (1958), antes de volver a su verdadera vocación, la cámara de cine.

 

El regreso a la cima

Para mediados de los años 50, Howe ya había vuelto a lo más alto de Hollywood. En 1957 realizó uno de sus trabajos más brillantes en «Chantaje en Broadway»  (1957).

Curiosamente, no fue nominado al Oscar por su trabajo en «Chantaje en Broadway» , aunque sí lo fue al año siguiente por su trabajo en color en «El viejo y el mar»  (1958).

Más tarde ganaría su segundo Oscar por la fotografía en blanco y negro de «Hud»  (1963). En ella, Wong Howe utilizaba una vez más un paisaje, las llanuras estériles y solitarias del oeste de Texas, para resaltar el estado psicológico del protagonista de la película, el amoral y solitario personaje interpretado por un Paul Newman. Esta película le valdría además la cuarta nominación a los Óscars al actor nacido en Shaker Heights, Ohio.

 

Su salud y el final de su carrera

En 1970 Howe trabajó en el rodaje de «Odio en las entrañas»  (1970), una historia de conflictos laborales, que se rodó en los campos de carbón de Pensilvania. Su salud comenzó a fallar después del rodaje, por lo que se vio obligado a retirarse. Debido a su delicado estado de salud, tuvo que rechazar la oferta de dirigir la fotografía de «El padrino»  (1972). Gordon Willis consiguió el trabajo en su lugar.

En 1975 un Howe algo más recuperado es contratado para filmar la secuela de «Funy Girl» (1968), «Funny Lady» (1975), película protagonizada por Barbra Straisand. Howe se hizo cargo del rodaje, pero su salud empeoró en poco tiempo y colapsó en el set. Ernest Laszlo, que había ganado un Óscar en 1966 por «El barco de los locos» (1966), siguió el trabajo de Howe hasta que este regresó del hospital y terminó el rodaje.

«Funny Lady» no solo sería la película que le valió a Wong Howe su última nominación a los Óscars, sino que también fue su último trabajo, dando el cierre a una notable carrera en la dirección de fotografía que abarcó casi 60 años. El genial artista chino moriría solo un año después.

 

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