Mandar tu película a un festival es uno de esos momentos que te ponen los nervios a flor de piel. Después de meses de trabajo, de noches sin dormir editando, de gastar más dinero del que tenías previsto… llega el momento de la verdad. Los datos dicen que rechazan cerca del 70% de las películas que reciben los festivales, y muchas veces es por fallos que se podrían haber evitado.
A continuación, te contamos los 10 errores más comunes y cómo evitarlos para que tu trabajo tenga las mejores opciones de triunfar.
¡Toma nota!
1. Mandar la peli cuando todavía le faltan cosas
El error de las prisas
Este es el clásico. Terminas de rodar, el equipo está entusiasmado, y con toda esa adrenalina decides mandarla al primer festival porque hay un descuento early bird. Mal, muy mal. Los festivales quieren ver tu película completamente terminada. Y cuando digo completamente, me refiero a que no vale un «casi está» con el sonido a medias o el color sin tocar.
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Lo que realmente necesitas
Los programadores ven cientos de películas. ¿Te crees que van a imaginar cómo quedará la tuya cuando esté acabada? No. Van a darle al siguiente. Tu película tiene que tener: montaje cerrado, diseño de sonido completo, mezcla final, etalonaje profesional, y exportada en los formatos correctos.
Es mucho mejor esperar al siguiente plazo con una película terminada que mandar algo a medias por las prisas. Y ojo con los work in progress: algunos festivales tienen secciones para esto, pero son la excepción, no la regla. La mayoría quiere ver producto final, pulido, listo para proyectar. No te la juegues por ahorrarte 30 euros en la inscripción.
2. Olvidarte de los materiales de promoción
El press kit que necesitas
Vale, ya tienes tu película perfecta, pero… ¿y el resto? Sin un press kit profesional, tu película puede pasar desapercibida por muy buena que sea. Necesitas: link seguro a tu cortometraje, sinopsis corta de tres líneas, sinopsis larga de un párrafo, memoria de dirección, tu biografía actualizada, un cartel profesional (no vale el que te hizo tu primo), datos técnicos, cinco fotos de alta calidad de la película, foto tuya profesional, y un trailer si lo tienes. Todo traducido al inglés como mínimo.
Los detalles que marcan la diferencia
El cartel merece mención aparte porque es lo primero que ven los programadores. Un diseño amateur muestra poca profesionalidad. Invierte en un diseñador gráfico. Y prepara el vídeo en varios formatos: H264 con y sin subtítulos, ProRes, y Bluray si te lo piden. Sí, es un mucho trabajo, pero es parte del juego.
También ten preparadas versiones de diferente duración de tu bio: una de 50 palabras, otra de 100 y otra de 200. Cada festival pedirá una diferente y no querrás estar recortando a última hora. Lo mismo con las fotos: ten versiones horizontales y verticales, porque nunca sabes qué formato necesitarán para su catálogo.
3. Mandar tu peli a festivales sin filtrar
Por qué la estrategia importa
Lo peor que puedes hacer es entrar en FilmFreeway y mandar tu película a todos los festivales sin ningún criterio. «Total, alguno caerá», piensas. No funciona así. Cada festival tiene su personalidad y necesitas encontrar los que encajen con tu obra.
Cómo elegir los festivales adecuados
Los festivales clase A como Cannes, Berlín o Venecia son geniales pero tienen reglas concretas: Cannes acepta cortometrajes de hasta 15 minutos, Berlín hasta 30, Venecia hasta 20… Si tu corto dura 25 minutos, ni te molestes con Cannes.
Piensa en qué tipo de película has hecho. ¿Género? ¿Duración? ¿Presupuesto? Investiga qué han programado antes en cada festival. Si tu cortometraje va sobre diversidad funcional, igual te interesa más un festival especializado donde tu mensaje llegue al público adecuado. Mira también el calendario: no tiene sentido mandar a festivales que coincidan en fechas si solo puedes ir a uno. Y ten en cuenta la cercanía: empezar por festivales locales o nacionales puede darte rodaje antes de lanzarte a los internacionales.
4. No entender lo del estreno (premiere status)
Qué significa realmente el premiere status
El premiere status indica si tu peli es nueva o ya la has enseñado. Aunque el 93.8% de los festivales ya no lo exigen, no tenerlo en cuenta en los que sí significa descalificación automática. Existen diferentes niveles: estreno mundial (nunca proyectada públicamente), internacional (proyectada solo en tu país), nacional (primera vez en un determinado país) y regional.
La estrategia del estreno
Festivales como Sundance, Cannes competitiva o Berlín exigen estrenos mundiales. Si ya subiste tu película a YouTube o la proyectaste en tu escuela, olvídate. La jugada inteligente es guardarte el estreno mundial para un festival gordo que de verdad te dé visibilidad. Y mucho cuidado con las proyecciones privadas: algunas las consideran estreno si había más de cierto número de personas. También ojo con los pases para crew y amigos: algunos festivales son tan estrictos que hasta eso cuenta. Lee la letra pequeña sobre qué consideran exactamente «proyección pública». Y si tienes dudas, pregunta directamente al festival antes de inscribirte. Es mejor parecer novato que ser descalificado por un tecnicismo.
5. Liarla con los formatos técnicos
El estándar DCP
Los requisitos técnicos son obligatorios, no sugerencias. El DCP (Digital Cinema Package) es el estándar de la industria. Hacer un DCP cuesta entre 50 y 150 euros para un cortometraje, pero te abre las puertas a cualquier sala profesional del mundo. Es como tener tu peli en el formato VIP que usan los cines de verdad.
Subtítulos y especificaciones técnicas
Los subtítulos en inglés son obligatorios para festivales internacionales. Algunos piden también francés, alemán o catalán. En el DCP, los subtítulos deben ir separados. Pero también prepara versiones con subtítulos pegados en H264 para el visionado del comité de selección.
Y no te olvides de los aspectos técnicos: algunos festivales quieren 24fps, otros aceptan 25fps. Algunos exigen sonido 5.1, otros se conforman con estéreo. La resolución también importa: aunque hayas rodado en 4K, muchos festivales siguen pidiendo DCPs en 2K. Revisa cada especificación técnica como si fuera un examen, porque un fallo aquí puede significar que tu película no se proyecte correctamente o directamente no se proyecte.
6. Escribir una sinopsis que no engancha
El arte del logline perfecto
Tu logline y sinopsis son lo primero que leen. Si son aburridas o confusas, puede que ni vean tu película. El logline debe condensar tu historia en 35-45 palabras: quién es el protagonista, cuál es el conflicto y qué se juega emocionalmente. Piensa en ello como el gancho que usarías para convencer a un amigo de ver tu peli.
Errores comunes al escribir sinopsis
Los fallos típicos: meter demasiados detalles, escribir sinopsis técnicas que parecen manuales, usar lenguaje genérico, no adaptar el tono al de tu película. Si es comedia, que se note el humor. La sinopsis corta no debe pasar de 100 palabras. La larga puede llegar a 750. Pero no cuentes el final.
Si después de leer tu logline quieren ver la película, lo has clavado. Otro error común es usar jerga cinematográfica que el público general no entiende. Tu sinopsis debe ser accesible para cualquiera, no solo para cinéfilos. Y evita los spoilers innecesarios: genera intriga, no resuelvas todos los misterios en el papel. Prueba diferentes versiones con amigos que no conozcan tu proyecto y quédate con la que más curiosidad despierte.
7. Hacer un corto demasiado largo
La duración ideal
Duele escucharlo, pero es verdad: muchos festivales admiten cortometrajes de hasta 30 o 40 minutos, pero seleccionan muy pocos. Entre 5 y 15 minutos es el punto ideal. Mejor aún si te quedas entre 7 y 10 minutos. Es como las canciones pop: tres minutos y medio de magia concentrada siempre gana a diez minutos de jam session.
Por qué la duración importa tanto
¿Por qué? Logística pura. Las sesiones duran entre 90 y 120 minutos. Un cortometraje de 30 minutos ocupa el sitio de tres de 10. ¿Qué prefieres como programador? Además, muchos festivales programan cortometrajes antes de los largos, y si tu corto dura 30 minutos, la sesión se alarga demasiado.
Nuestro consejo: no pases de 20 minutos, y si puedes quedarte por debajo de 15, mucho mejor. También piensa en el online: las plataformas de streaming y los festivales online prefieren cortometrajes más breves porque mantienen mejor la atención del espectador.
Y recuerda: un corto de 8 minutos apoteósicos siempre será mejor que uno de 25 con 17 minutos de relleno. Si no puedes contar tu historia en menos de 20 minutos, quizás deberías plantearte hacer un largometraje.
8. No leerte las bases (en serio, léetelas todas)
Lo que debes verificar siempre
Es increíble la cantidad de películas rechazadas por no cumplir las normas básicas. Las bases están publicadas, solo hay que leerlas. Todas. Comprueba: duración exacta permitida, formato de archivo, especificaciones técnicas, idiomas aceptados, tipo de estreno, categorías disponibles, fechas de producción aceptadas, restricciones de contenido… Y sí, sabemos que son un tostón, pero es tu entrada al festival lo que está en juego.
Cada festival es un mundo
Cada festival tiene sus manías. Sundance solo acepta estrenos mundiales competitivos. IFFR rechaza cortometrajes sin estreno europeo. Algunos festivales españoles exigen que no hayas pasado por ningún otro del país.
Lee las bases completas antes de pagar un euro. Hazte una hoja Excel con los requisitos de cada festival. Y no te fíes de lo que digan en foros o grupos de Facebook: las bases pueden cambiar de un año a otro. Siempre, siempre, siempre ve a la fuente oficial. Si algo no está claro, escribe al festival y pregunta. La mayoría responden y prefieren aclarar dudas a recibir inscripciones incorrectas. No seas tímido: es tu película y tu dinero lo que está en juego.
9. Conseguir selección y no ir a ningún festival
El valor real del networking
¿De qué sirve que te seleccionen en 50 festivales si no vas a ninguno? Es mejor estar seleccionado en 10 y poder ir a 5, que en cientos sin moverte del sofá. Los festivales son donde pasan las cosas: conexiones con productores, distribuidores, programadores, críticos… Es como tener matches en Tinder, pero nunca quedar: no vas a ningún lado.
Cómo aprovechar los festivales al máximo
Nada sustituye al cara a cara, a la cerveza después de la proyección. Las mejores oportunidades surgen en conversaciones informales. Selecciona 3-5 festivales a los que puedas asistir. Presupuesta el viaje con antelación. Participa en todo: proyecciones, Q&A, talleres, fiestas… Lleva tarjetas profesionales y prepara un elevator pitch de 30 segundos. Y no seas el pesado que solo habla de su peli: interésate por el trabajo de otros. El networking funciona en dos direcciones.
Ah, y no te escondas en la habitación del hotel: los festivales son maratones sociales, aprovéchalos. Esa conversación casual en la cola del baño puede ser tu próxima colaboración. Y si eres introvertido (como muchos cineastas), fúerzate un poco. El talento callado raramente es descubierto.
10. Caer en festivales falsos o fraudulentos
Señales de alerta
Sí, existen. Festivales falsos montados solo para cobrar tasas sin ofrecer nada. Usan nombres parecidos a festivales prestigiosos para confundir. ¿Cómo detectarlos? Si no encuentras reseñas de ediciones anteriores, si los mensajes de aceptación parecen genéricos, si ofrecen mil categorías y premios para todo, si son solo online sin componente presencial… Son como esos príncipes nigerianos del email, pero versión cinéfila.
Cómo verificar la autenticidad
Para comprobar que es legítimo: busca el nombre junto con «scam», busca películas ganadoras anteriores, comprueba que tienen presencia real en redes con contenido histórico, verifica patrocinadores reales, que la web tiene información detallada… Si algo huele raro, probablemente lo sea.
Un festival real tiene historia, tiene fotos de ediciones anteriores, tiene ganadores que puedes googlear. Los fake suelen aparecer de la nada, cobrar inscripciones durante unos meses y desaparecer. También sospecha si te aceptan demasiado rápido (¿en 24 horas? raro) o si aceptan absolutamente todo lo que reciben. Los festivales reales son selectivos por definición. Y si te piden más dinero después de la selección para «gastos de proyección» o «inclusión en catálogo», escapa. Los festivales reales no cobran extras sorpresa.
Para terminar: Apuesta por una buena formación
Distribuir tu película en festivales es un trabajo serio que necesita planificación, inversión y paciencia. Pero ahora conoces los errores principales a evitar, y eso te pone por delante de la mayoría.
Si quieres aprender todo el proceso desde dentro, el Curso de Dirección Audiovisual de Treintaycinco mm te enseña la estrategia completa, desde la creación hasta cómo moverte por el circuito internacional, con casos reales y profesores que saben de qué hablan. Porque en esta industria, el talento es solo una parte: saber moverse es la otra mitad del éxito.
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